Según el INDEC, los precios subieron 1,9% en junio y acumulan un alza anual del 33,5%

El Instituto Nacional de Estadística y Censos dio a conocer este mes el dato correspondiente a la variación del Índice de Precios al Consumidor correspondiente a junio, que arrojó un incremento del 1,9 por ciento. Con este registro, la medición interanual se ubicó en el 33,5 por ciento, al tiempo que se confirmó una nueva desaceleración en la tendencia alcista de los precios, que ya lleva tres meses consecutivos a la baja.

La cifra de junio resulta particularmente significativa porque empata con el valor más reducido de los últimos diez meses, una marca que no se alcanzaba desde agosto del año pasado. El último pico inflacionario se había registrado en marzo, cuando el indicador trepó al 3,4 por ciento, pero desde entonces la curva no hizo más que descender: abril cerró en 2,6, mayo en 2,1 y ahora junio en 1,9, lo que consolida un sendero de moderación en la dinámica de los precios.

Al desagregar los componentes del índice, se observa que los precios nucleares, que miden las variaciones de mayor persistencia, aumentaron un 1,6 por ciento, con subas destacadas en pan y cereales, productos farmacéuticos y alquileres de vivienda con sus gastos asociados. Por su parte, los bienes y servicios de carácter estacional treparon un 3,4 por ciento, empujados principalmente por el encarecimiento de verduras y del turismo, que incluye pasajes aéreos, hotelería y paquetes integrales, aunque este impacto fue parcialmente atenuado por una baja en el rubro frutas.

En tanto, los precios regulados por el Estado experimentaron un avance del 2,3 por ciento, con aumentos notorios en las tarifas de electricidad y en el boleto de transporte público de pasajeros. Entre los rubros que más contribuyeron a la suba mensual se destaca recreación y cultura, con un incremento del 4,2 por ciento, vinculado otra vez a los servicios turísticos, seguido muy de cerca por vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles, que escalaron un 3,3 por ciento.

En el extremo opuesto, las divisiones que registraron los menores aumentos fueron comunicaciones, con apenas un 0,9 por ciento, y prendas de vestir y calzado, que subieron un 0,4 por ciento, muy por debajo del promedio general. Este comportamiento heterogéneo refleja que la presión inflacionaria se concentró en sectores específicos, mientras que otros bienes de consumo masivo mostraron una notable estabilidad.

El análisis por regiones arroja matices interesantes. En las zonas Pampeana, Noroeste y Cuyo, el mayor impacto en la variación mensual provino de alimentos y bebidas no alcohólicas, con especial énfasis en el aumento de verduras y de pan y cereales. En cambio, en el Gran Buenos Aires, el Noreste y la Patagonia, el principal factor de presión fue el rubro vivienda, servicios públicos y combustibles, donde incidieron las subas en electricidad y alquileres, y en el caso particular del Noreste, también el incremento del gas en garrafa y, en el GBA, el ajuste en las expensas de edificios.

De esta manera, el dato de junio refuerza la hipótesis de una inflación en proceso de enfriamiento, aunque con matices regionales y sectoriales que mantienen vigentes los desafíos para la política económica. La continuidad de esta tendencia en los próximos meses será clave para evaluar si la desaceleración se afianza o si, por el contrario, aparecen nuevos focos de presión que alteren el panorama actual.