Luis Juez y Eduardo “Wado” de Pedro lideran el ranking de senadores más populares

La última encuesta de la consultora CB sobre la aprobación de los senadores nacionales arroja resultados contundentes: mientras algunos representantes logran consolidar su popularidad, otros enfrentan un panorama crítico marcado por el rechazo ciudadano.

En la cima del ranking de noviembre 2024 se encuentra Luis Juez, quien encabeza la lista con un 40,2% de imagen positiva. Su estilo directo y presencia mediática lo han posicionado como uno de los senadores más populares, especialmente entre los votantes de provincias alejadas de los grandes centros urbanos. Juez mantiene una conexión sólida con el electorado gracias a su perfil combativo y enérgico.

Le sigue el Senador Eduardo “Wado” De Pedro, con un 38,2% de aprobación. El ex precandidato a presidente, con su perfil moderado dentro del Frente de Todos le ha permitido sostener un respaldo significativo, particularmente entre los sectores afines al kirchnerismo y votantes de centro.

En tercer lugar aparece Carolina Losada, con un 36,1% de imagen positiva. Representante de la oposición “amigable”, Losada ha ganado terreno gracias a su firme postura en temas clave como la economía y la seguridad, logrando conectar especialmente con los votantes santafesinos.

En el otro extremo del ranking, Sonia Rojas Decut, del Partido de la Concordia Social por la Provincia de Misiones ocupa el último lugar con apenas un 1,5% de aprobación, principalmente por su desconocimiento, que llega al 86,6%.

Jesús Rejal, con un 1,9% de imagen positiva, y Enrique Goerling Lara, con un 2,7%, completan los tres últimos lugares del ranking. Al igual que Rojas Decut, no tienen una gran imagen y el desconocimiento es un factor clave, con Rejal en el 84,7% y Goerling con 83,6%.

La encuesta no solo mide la popularidad de los senadores, sino que también evidencia los desafíos políticos que enfrentan en un contexto económico y social cada vez más complejo.

Mientras los primeros lugares destacan por su capacidad para conectar con la ciudadanía y mantener un perfil activo, los últimos puestos evidencian una desconexión que podría comprometer su futuro político.