Capitanich respaldó el acuerdo Mercosur-UE pero pidió crear una comisión bicameral de seguimiento

El senador nacional por Chaco, Jorge Capitanich, confirmó que su bloque acompañará la votación del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, aunque advirtió sobre la necesidad de establecer mecanismos de seguimiento y políticas complementarias para mitigar los impactos sectoriales. Durante su exposición en el recinto, remarcó que el respaldo se dará con observaciones internas, debido a la heterogeneidad de efectos que el tratado podría generar en distintas actividades económicas.

El legislador planteó que todo acuerdo comercial requiere medidas adicionales que permitan potenciar beneficios y reducir riesgos. En ese sentido, propuso que a partir del próximo período de sesiones ordinarias se avance en la creación de una Comisión Bicameral de seguimiento de tratados comerciales, la puesta en marcha de un sistema de negociaciones multilaterales con mecanismos de participación y la implementación de un comité específico orientado a pequeñas y medianas empresas, con el objetivo de mitigar efectos adversos y mejorar la productividad sectorial.

Capitanich contextualizó el debate en un escenario internacional que definió como una transición hacia un orden global inestable, marcado por tensiones entre globalismo y soberanismo y por la adopción de medidas proteccionistas unilaterales. Señaló que Estados Unidos aplicó desde abril de 2025 una política arancelaria a 187 países, utilizando esa herramienta con fines geopolíticos para proteger su industria. A su entender, el mundo atraviesa un proceso de reconfiguración que dejó atrás la bipolaridad de la Guerra Fría y la unipolaridad hegemónica, y avanza hacia una dinámica de competencia entre potencias como Estados Unidos, China, India y Rusia.

El senador también advirtió sobre la disputa por las cadenas de suministro y las tecnologías críticas. Citó estudios internacionales que indican que la mayoría de esas tecnologías estratégicas están hoy bajo dominio chino, particularmente en insumos como las tierras raras, cuyo procesamiento se concentra entre un 60 y un 80 por ciento en ese país. En ese marco, sostuvo que la Argentina necesita políticas públicas activas para insertarse competitivamente en los mercados globales.

Al repasar la historia del acuerdo, recordó que las negociaciones comenzaron en 1995, tuvieron una primera oferta en 2004 y lograron cerrar buena parte de los capítulos en 2023. Reconoció que existen resistencias tanto en países europeos como en sectores industriales argentinos que advierten sobre posibles asimetrías. Sin embargo, defendió al Mercosur como política de Estado desde el Tratado de Asunción de 1991 y el Protocolo de Ouro Preto de 1994, al señalar que permitió multiplicar por veinte el comercio exterior argentino.

En términos de balanza comercial, indicó que en los últimos 26 años Argentina registró déficits acumulados con Brasil, Estados Unidos y China, mientras que con la Unión Europea obtuvo un leve saldo positivo. También subrayó que hace siete décadas Europa representaba el 76 por ciento del comercio argentino y que hoy esa participación se redujo al 18 por ciento. El intercambio entre Mercosur y la Unión Europea ronda los 110 mil millones de dólares, frente a los 600 mil millones que el bloque suramericano comercia con China.

Capitanich sostuvo que el país debe avanzar en la conquista de nuevos mercados con políticas macroeconómicas consistentes. Alertó que la apreciación cambiaria, la desindustrialización y la falta de logística integrada reducen oportunidades. En consecuencia, propuso fortalecer la infraestructura, garantizar un tipo de cambio competitivo, impulsar una política industrial activa, mejorar el acceso al financiamiento y consolidar la estabilidad macroeconómica mediante ajustes estructurales y coyunturales.

Finalmente, destacó que la Unión Europea representa el 18 por ciento del PBI mundial y que, sumada al Mercosur, conforma un espacio de 720 millones de habitantes y 22 billones de dólares de producto. Explicó que el tratado contempla esquemas graduales de desgravación arancelaria, cláusulas de salvaguarda y mecanismos de subvenciones, aunque requerirá fortalecer capacidades estatales para aplicar normas regulatorias y corregir asimetrías intersectoriales. Con ese marco, el bloque peronista ratificó su acompañamiento al acuerdo, aunque reclamó herramientas institucionales para monitorear su implementación.