Villarruel guarda silencio ante acusaciones de Milei mientras escalan tensiones

El entorno de la vicepresidenta Victoria Villarruel optó por no responder a los reiterados señalamientos del presidente Javier Milei, quien la calificó de “traidora” durante una entrevista en el canal Neura. Fuentes del Senado indicaron que no emitirán declaraciones sobre el tema y recordaron que Villarruel actúa conforme al reglamento de la Cámara Alta. Esta postura contrasta con las duras imputaciones del mandatario, quien vinculó a su excompañera de fórmula con la reciente volatilidad cambiaria.

Milei responsabilizó directamente a la titular del Senado por permitir una sesión legislativa que, según su visión, desencadenó presiones sobre el dólar. En términos concretos, acusó a Villarruel de habilitar “una sesión ilegal” que buscaba “romper el equilibrio fiscal” del gobierno.

Este episodio se refiere a la reunión convocada por la oposición hace dos semanas, donde se aprobaron medidas como el incremento del 7.2% para jubilaciones mínimas, la extensión de moratorias previsionales y la declaración de emergencia en discapacidad.

La vicepresidenta sostiene que su actuación se ajustó estrictamente a las normas parlamentarias. Además de las iniciativas sociales, aquella sesión dio media sanción a dos proyectos que incrementan transferencias a las provincias, los cuales serán vetados por el Ejecutivo el próximo lunes por considerar que afectan la estabilidad fiscal.

El presidente profundizó sus críticas al afirmar que Villarruel estaría “trabajando para el golpe” en alianza con sectores kirchneristas, aprovechando lo que describió como un “bolsón de liquidez” en el sistema financiero.

Milei asoció explícitamente la sesión con la reciente corrida cambiaria, ocurrida en paralelo a operaciones de saneamiento del Banco Central. “La traidora dio lugar a una sesión ilegal para que nos rompan el equilibrio fiscal. Eso generó ruido y habilitó una corrida”, declaró el mandatario, cuyas palabras coincidieron con una nueva suba del dólar oficial, que alcanzó los $1.380 en bancos. Esta escalada retórica marca un punto crítico en la ya deteriorada relación entre ambos representantes del gobierno.