Triunfo del ala dura del Gobierno: Milei reforzará su pelea contra los gobernadores y Victoria Villarruel

Si hasta último momento había una ventana de posibilidad para que el enfrentamiento del presidente Javier Milei con su vice Victoria Villarruel y los gobernadores no fuera tan fuerte o que se colara la mano de los dialoguistas para apaciguar los ánimos, el ala dura del gobierno impidió cualquier ceremonia de pax romana y bregó por hacer volar todo acuerdo posible por los aires.

Ni siquiera las voces atenuantes del ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger o el mismo funcionario todoterreno Santiago Caputo lograron frenar la embestida imparable del presidente. Milei ya tiene definido profundizar su pelea con Villarruel a la que calificó de “traidora” y no avaló la idea de evitar un eventual veto a los proyectos de ley que aprobó el Senado para beneficiar a las provincias.

La decisión de Milei será vetar las leyes que impulsan los gobernadores como la coparticipación de los Aportes del Tesoro Nacional (ATN) y los cambios en impuestos a combustibles líquidos si se convierten en ley en Diputados. Esta decisión va a contramano del planteo de Santiago Caputo y de Sturzenegger que habían recomendado al Presidente que no vete iniciativas que ayudan a los gobernadores. No habrá resquicio alguno para negociar con los gobernadores.

Por otra parte, tampoco se logará un puente con la vicepresidenta. Hubo gestiones del jefe de Gabinete Guillermo Francos y del senador Bartolomé Abdala para bajarle el tono a la pelea con Villarruel, a quien acusaron de cómplice por presidir el debate en el Senado donde se aprobaron leyes que aumentan el gasto público como la de moratoria jubilatoria, aumento en los sectores previsionales y los fondos por discapacidad.

La escalada contra la vice incluyó un duro cruce de la ministra de Seguridad Patricia Bullrich y la descalificación de Milei a Villarruel que el propio jefe de Gabinete debió salir a aclarar que no se trataba de un cuestionamiento directo. Pero los caldeados ánimos presidenciales no lograron ser frenados por los dialoguistas libertarios. La batalla del presidente y su vice ya no tiene retorno.

En todos los casos, el ala dura del gobierno se impuso. La estrategia se estaría moviendo al compás de las encuestas que revelan que Milei no debe abandonar el tono duro y confrontativo si quiere ganar las elecciones.