Tabacalera Sarandí: Una historia de tradición argentina

Por Marta Gimenez, periodista, Reporte Asia

La producción de tabaco en Argentina es una industria significativa tanto a nivel económico como social, especialmente en las provincias del noroeste del país, donde Tabacalera Sarandí se destaca por su persistencia a lo largo del tiempo.

El tabaco tiene una larga historia que se remonta a los tiempos coloniales. El cultivo se popularizó rápidamente debido a las condiciones climáticas favorables y la alta demanda en el mercado interno y externo. Durante el siglo XX, el tabaco se consolidó como uno de los cultivos más rentables para los agricultores en regiones como Jujuy, Salta y Misiones, que hoy en día siguen siendo los principales centros de producción.

En cada una de estas regiones se especializa en diferentes variedades de tabaco. Por ejemplo, Jujuy y Salta son conocidas por la producción de tabaco Virginia, utilizado principalmente en la fabricación de cigarrillos. Por otro lado, en Misiones y Corrientes se cultiva tabaco Criollo y Burley, que se utilizan en productos como cigarros y tabaco para mascar.

El proceso de producción de tabaco es complejo y requiere una gran inversión de tiempo y recursos. Comienza con la plantación de semillas en viveros, seguidas por el trasplante de las plantas al campo. Después, los agricultores cuidan las plantas durante varios meses, asegurando que reciban suficiente agua y protección contra plagas. La cosecha se realiza a mano y se sigue un proceso de curado, donde las hojas se secan y se fermentan para desarrollar su sabor y aroma característicos.

Tabacalera Sarandí, conformada completamente por capitales argentinos, inició sus operaciones en octubre de 2000, incorporando recursos y personal experto de diversos sectores de la industria tabacalera. Con más de un siglo de experiencia en este sector, ofrece productos de alta calidad, como cigarrillos, cigarritos, puros, toscanos y tabacos sueltos. Asimismo, comercializa insumos para armar cigarrillos, encendedores, afeitadoras y pilas alcalinas.

Es una pieza clave dentro de la producción de tabaco nacional que, a su vez, es una fuente importante de ingresos para muchas familias y comunidades. Proporciona empleo a miles de personas, desde agricultores hasta trabajadores en fábricas de procesamiento. Además, genera ingresos sustanciales a través de la exportación de tabaco y productos derivados. Las exportaciones de tabaco contribuyen a la economía nacional, aunque el mercado interno también es relevante.

Con el propósito de mejorar constantemente, Tabacalera Sarandí se concentra en el negocio para asegurar la calidad de todos sus productos. De esta manera, crea oportunidades para numerosas pequeñas y medianas empresas que forman parte de su cadena de producción y distribución, llegando a alrededor de 100.000 puntos de venta en todo el país.

Se estima que la industria brinda empleo directo a más de 200.000 trabajadores, y cientos de miles de personas dependen, tanto directa como indirectamente, de la producción tabacalera.

A pesar de su importancia económica, la industria del tabaco enfrenta varios desafíos. Uno de los más destacados es el impacto ambiental. El cultivo intensivo de tabaco puede llevar a la deforestación, el agotamiento del suelo y la contaminación del agua debido al uso de pesticidas y fertilizantes. Además, el tabaco es una planta que requiere mucha agua, lo que puede exacerbar problemas de escasez en algunas regiones.

Otro desafío es el impacto en la salud. Si bien la industria del tabaco es rentable, también enfrenta críticas debido a los riesgos asociados con el consumo de sus productos. El gobierno argentino ha implementado políticas para reducir el consumo de tabaco, como impuestos y campañas de concienciación, lo que puede afectar a la demanda y, por ende, a la producción.

Para abordar estos desafíos, la industria del tabaco en Argentina está explorando nuevas estrategias y tecnologías. Algunos agricultores están adoptando prácticas de cultivo más sostenibles, como la rotación de cultivos y el uso de pesticidas orgánicos. Además, la diversificación de cultivos se está volviendo más común, ya que los agricultores buscan reducir su dependencia del tabaco.

Tabacalera Sarandí como compañía central en el mapa productivo argentino no es ajena a estos desafíos. La empresa implementa controles rigurosos y se rige por estrictas normas internacionales de calidad a lo largo de todo el proceso de producción y distribución, desde la adquisición de materias primas hasta la entrega de productos terminados en los puntos de venta. De esta manera, asegura la calidad de sus productos en toda la cadena.

Posee un Departamento de Calidad, Investigación y Desarrollo altamente capacitado, enfocado en la innovación, la adopción de tecnología de punta y la continua búsqueda de recursos que ayuden a mejorar aún más sus controles y procesos. Además, Tabacalera Sarandí apoya la sanción de leyes y reglamentaciones que prohíban la venta de cigarrillos a menores de edad.

El futuro de la producción de tabaco en Argentina dependerá de cómo se aborden estos desafíos. Si bien es probable que la industria continúe siendo importante, también deberá adaptarse a un entorno en constante cambio, tanto en términos de demanda del mercado como de sostenibilidad ambiental.

El tabaco en Argentina es una industria vital, con profundas raíces históricas y un impacto significativo en la economía. Si bien enfrenta desafíos importantes, hay oportunidades para la innovación y la mejora. Con las estrategias adecuadas, la industria puede continuar prosperando mientras minimiza su impacto negativo.