Plan Bandera: Bullrich busca reducir la proliferación de armas en Rosario

Con un acto al pie del Monumento, con la presencia de la ministra de Seguridad de la Nación Patricia Bullrich, el gobernador Maximiliano Pullaro y el intendente Pablo Javkin, se lanzó oficialmente el Plan Bandera, una serie de acciones coordinadas en un comando unificado que reunirá a las fuerzas federales y provinciales de acuerdo a varios ejes como el control de la hidrovía, el combate al ingreso de precursores químicos, la reducción de armas de fuego en Rosario, y una clara señal de Bullrich a la «tropa»: «No vamos a permitir que ninguno sea condenado de manera injusta. Los vamos a cuidar», afirmó.

El puntapié del operativo tuvo lugar con miembros de las fuerzas federales y provinciales, formadas frente a las autoridades en un marco de «nuevos tiempos» que Bullrich le quiso imprimir a sus primeros pasos en su regreso al Ministerio de Seguridad.

El comando unificado estará presidido por la propia ministra junto a Pullaro, quienes le delegarán la operatividad al ministro del área Pablo Cococcioni, el secretario de Seguridad Publica de Nación Vicente Ventura Barreiro y el subsecretario territorial de Bullrich, el rosarino Federico Angelini. El uniformado a cargo será el comandante de Gendarmería Nacional, Alejandro Fernández.

Fue un acto de presencia filomacrista en las tribunas, ya que varios diputados y ediles dijeron presente al pie del Monumento. Sin embargo, quienes no se hicieron ver fueron los tres diputados de La Libertad Avanza (LLA) Romina Diez, Nicolás Mayoraz y Rocío Bonacci.

En los anuncios quedaron de manifiesto varios cambios que puso en marcha la funcionaria. El apoyo logístico de las Fuerzas Armadas acorde a la ley de Seguridad Interior; y una acción más intensa en el control de la hidrovía, tanto en la zona de Rosario como en las fronteras. La propia ministra había advertido sobre la mutación al polirrubro del clan Los Monos y su preocupación por la organización narcocriminal en el complejo cerealero de San Lorenzo.

Tras enumerar la puesta a punto del grupo Lince de Gendarmería Nacional, equipado con motos de alta cilindrada para equiparar a los delincuentes, Bullrich anunció un programa de intervención del Estado en los correos privados y encomiendas. «Hoy es una de las formas de entrada de estupefacientes y pastillas asesinas», advirtió.

Fue sobre el tramo final, cuando Bullrich le dio un fuerte espaldarazo a su tropa. «Quiero decirles a los policías que están protegidos en su tarea. No vamos a permitir que ningún miembro de las fuerzas sea condenado de manera injusta. Los vamos a cuidar y cuidándolos también cuidamos a la ciudadanía. Rosarinos, el que las hace las paga» finalizó.

A su turno, Pullaro le agradeció el reimpulso en las acciones conjuntas a su «amiga Patricia», para enfatizar: «Vamos a trabajar de una manera distinta, no como en estos últimos cuatro años en los que abandonaron a Rosario y la dejaron sola», adelantó.

El gobernador habló de una «malla de contención» que les permitirá «mejorar de a poco pero de manera sostenida los índices y niveles de inseguridad y violencia». «No podemos seguir viviendo de la manera en la que estamos viviendo», sentenció.

Hacia la tarde, Bullrich se desplazó hasta Empalme Graneros, a visitar el asentamiento Los Pumitas. Allí, llegó para monitorear el accionar de Gendarmería en el territorio y tomar contacto con los familiares de Máximo Jerez, el chico de 11 años asesinado por las balas de tiratiros de un clan narco que dominaba la zona. El crimen del niño había desatado la furia y una pueblada que terminó con el bunker derrumbado por los vecinos.