Ninguna ciudad argentina superó los 68 puntos sobre 100 en el primer Índice de Ciudades Argentinas

La consultora Enclave presentó el Índice de Ciudades Argentinas, una herramienta inédita que mide y compara el desempeño de las principales urbes del país a través de 17 indicadores agrupados en tres dimensiones: desempeño económico, cohesión social y calidad del hábitat urbano. El dato central del ranking es elocuente: ninguna ciudad alcanzó los 70 puntos sobre 100. Bahía Blanca, la mejor posicionada, obtuvo 68 puntos, lo que revela la magnitud de los problemas estructurales que las ciudades argentinas aún tienen por delante.

El estudio evaluó 43 ciudades de todo el país y sus resultados confirman patrones estructurales sobre la calidad de vida urbana que pocas veces se habían medido con esta sistematicidad. Las diez ciudades con mayor puntaje pertenecen sin excepción al corredor central del país. En el extremo opuesto, cinco de las diez peores posicionadas se encuentran en la región del Norte Grande argentino, lo que evidencia una marcada desigualdad geográfica.

“No se trata de una casualidad ni de una fatalidad geográfica”, señaló Fabio Quetglas, ex diputado nacional y socio fundador de Enclave. “Es el resultado acumulado de décadas de asimetrías en la inversión pública, la infraestructura y las oportunidades económicas.” El índice no evalúa gestiones concretas ni es un informe de coyuntura, sino que busca ser una brújula para que los gobiernos locales puedan identificar sus déficits y abordarlos.

Uno de los hallazgos más significativos es la disociación entre dinamismo económico y bienestar social. Las ciudades con mejor perfil económico no son las que ofrecen mejores condiciones de vida. Neuquén lidera en desempeño económico, mientras que Bahía Blanca se destaca en cohesión social. Rafaela es el único caso que equilibra ambos perfiles, logrando un desarrollo armónico entre crecimiento y bienestar.

En materia de seguridad, las cuatro ciudades con puntaje máximo en ese rubro —Bahía Blanca, Santa Rosa, Ushuaia y Goya— tienen entre 100.000 y 250.000 habitantes, lo que sugiere que ese rango poblacional favorece la gestión de la seguridad ciudadana. Ciudades más grandes o más pequeñas no lograron los mismos niveles de desempeño en este indicador, según el informe.

El déficit infraestructural es otro dato que emerge con claridad. Solo la Ciudad Autónoma de Buenos Aires alcanzó el puntaje máximo en conectividad física. En cohesión social, que mide acceso al agua potable e informalidad urbana, ocho ciudades obtuvieron 0 puntos: Corrientes, San Miguel de Tucumán, Concordia, Formosa, Bariloche, La Plata, Resistencia y Zárate. Estos números reflejan carencias estructurales profundas en servicios básicos.

El Índice de Ciudades Argentinas tendrá actualización semestral, lo que permitirá monitorear evoluciones e identificar tendencias en el tiempo. La herramienta busca funcionar como un diagnóstico objetivo para que los gobiernos locales puedan orientar sus políticas públicas con información precisa. Los resultados confirman que, más allá de las gestiones puntuales, las ciudades argentinas arrastran problemas estructurales que requieren políticas de mediano y largo plazo para ser resueltos.