Milei y Villarruel: una bandera, dos actos y la grieta que parte al Gobierno

En el Día de la Bandera, las máximas autoridades del Ejecutivo nacional volverán a mostrar su fractura política mediante actos separados. El presidente Javier Milei encabezará una ceremonia en el Campo Argentino de Polo de Buenos Aires acompañado por su gabinete, mientras la vicepresidenta Victoria Villarruel participará en Rosario del evento tradicional frente al Monumento Nacional a la Bandera, invitada por el gobernador santafesino Maximiliano Pullaro y el intendente Pablo Javkin. La decisión confirma la profundización de una crisis política que ya no se disimula: “No la vamos a invitar, la relación está rota”, afirmaron fuentes de la Casa Rosada a medios nacionales.

Villarruel, quien hasta última hora desconocía los detalles del acto porteño según trascendió, optó por sumarse a la ceremonia rosarina tras confirmarse que ningún representante del Ejecutivo nacional asistiría al evento en el Monumento Histórico. Esta separación física continúa el patrón de desencuentros públicos que comenzó desde los primeros meses de gobierno, cuando Villarruel fue desplazada de las áreas de Seguridad y Defensa prometidas inicialmente.

El distanciamiento acumula episodios cada vez más visibles. Durante el Tedeum del 25 de Mayo, Milei evitó cualquier saludo o contacto con su vicepresidenta, excluyéndola además de la caminata protocolar desde Casa Rosada hacia la Catedral Metropolitana. Testigos presenciales recogieron la frase que Milei deslizó posteriormente: “Roma no paga traidores”, marcando una ruptura sin retorno en su alianza política. El gesto se repetiría en marzo, durante la apertura de sesiones ordinarias del Congreso, cuando el presidente interrumpió públicamente a Villarruel con un despectivo “No te apures, todavía no terminé” cuando ella intentaba cerrar la asamblea legislativa. La exclusión continuó con su ausencia en la cena posterior con ministros en el Salón Eva Perón.

El aislamiento institucional de Villarruel se extiende más allá de los actos protocolares. Desde principios de 2024, Karina Milei —secretaria general de la Presidencia y hermana del mandatario— la excluyó de las reuniones de gabinete. En Balcarce 50 acusan a la vicepresidenta de “llevar una agenda propia” y no alinearse con la estrategia comunicacional oficial, crítica exacerbada tras sus diferencias públicas con el decreto que amplía el rol de las Fuerzas Armadas en seguridad interna. El punto crítico llegó con el rechazo del Senado al pliego del juez Ariel Lijo para la Corte Suprema, donde Villarruel —presidenta de la Cámara Alta— fue acusada por el oficialismo de no respaldar suficientemente la candidatura.

Mientras tanto, la vicepresidenta continúa ejerciendo un rol acotado a lo institucional, sin mayor injerencia en la toma de decisiones del Ejecutivo, según confirmó el propio Milei en declaraciones públicas donde la vinculó al “círculo rojo” y “la casta” .