La inflación porteña bajó al 2,6% en febrero y acumula 5,7% en el bimestre

El índice de precios al consumidor en la Ciudad de Buenos Aires registró en febrero un incremento del 2,6 por ciento, lo que representa una desaceleración respecto del 3,1 por ciento medido en enero, según informó el Instituto de Estadística porteño. De esta manera, el primer bimestre del año cerró con una suba acumulada del 5,7 por ciento, mientras que la variación interanual alcanzó el 32,4 por ciento. El dato resulta favorable para las expectativas del gobierno nacional en la previa del informe que el INDEC dará a conocer el jueves, ya que revierte la tendencia alcista de los meses anteriores.

El rubro que impulsó con mayor fuerza el aumento durante febrero fue vivienda, con un alza del 5,9 por ciento, seguido por servicios financieros que treparon un 5 por ciento. También se ubicaron por encima del promedio general los incrementos en equipamiento del hogar, con un 3,1 por ciento, salud, que avanzó 3 por ciento, información y comunicación, con 2,4 por ciento, y cuidado personal, que subió 2,3 por ciento. En el otro extremo, transporte experimentó una baja del 0,4 por ciento e indumentaria se mantuvo sin cambios, dos datos que llamaron la atención por su comportamiento atípico en relación con la tendencia general.

Los alimentos, uno de los componentes más sensibles del índice, aumentaron un 2,9 por ciento, tres décimas por encima del nivel general. Dentro de ese rubro, el principal impulso provino de carnes y derivados, con una suba del 7,3 por ciento, mientras que pan y cereales crecieron 1,9 por ciento y leche, productos lácteos y huevos avanzaron 1,8 por ciento. En sentido contrario, frutas registraron una caída del 2,1 por ciento y verduras, tubérculos y legumbres bajaron 1,1 por ciento, lo que contribuyó a atenuar el alza de la división en su conjunto.

El comportamiento de los precios mostró diferencias marcadas según la categoría de los productos. Los bienes en su conjunto aumentaron 1,9 por ciento, mientras que los servicios lo hicieron en un 3 por ciento, reflejando una presión mayor sobre el rubro vinculado a prestaciones y consumos no transables. Por su parte, los precios estacionales registraron una caída del 6,5 por ciento, en tanto que los regulados, que incluyen tarifas de servicios públicos y transporte, avanzaron un 4,5 por ciento, en línea con los ajustes dispuestos por el gobierno nacional en materia de energía y combustibles.

Entre los rubros con aumentos moderados se destacaron educación, con una suba del 1,7 por ciento, y restaurantes y hoteles, que treparon 1,5 por ciento, ambos muy por debajo del promedio general. Estos registros contrastan con la dinámica de otros sectores y reflejan una desaceleración en áreas vinculadas al consumo turístico y la actividad gastronómica, que venían mostrando incrementos más pronunciados en meses anteriores. El dato de febrero consolida una tendencia a la baja en esos segmentos, aunque el gobierno espera que la recuperación del poder adquisitivo reactive la demanda en los próximos meses.

El informe del instituto estadístico porteño adquiere especial relevancia como anticipo del índice nacional que elabora el INDEC, que se conocerá el jueves próximo. La desaceleración en la Ciudad suele ser un indicador temprano de lo que puede ocurrir a nivel país, aunque las diferencias metodológicas y de cobertura geográfica impiden una extrapolación lineal. De todos modos, el dato alimenta las expectativas oficiales de que la inflación nacional también podría haber moderado su ritmo en febrero, después de un enero que había mostrado un repunte respecto de los últimos meses de 2025.

En el análisis por categorías, el comportamiento de los precios regulados sigue siendo un factor de atención para las próximas mediciones, ya que los ajustes en tarifas y combustibles suelen tener efectos diferidos sobre el resto de los precios. La baja en los estacionales, impulsada principalmente por la caída en frutas y verduras, operó como un atenuante temporario, pero las autoridades monitorean con cautela la evolución de los costos de la energía y el transporte, que podrían presionar al alza en los próximos meses si se profundizan los ajustes.

El dato de febrero consolida un escenario de desaceleración inflacionaria en el arranque del año, aunque la variación interanual del 32,4 por ciento sigue siendo elevada en términos históricos y representa un desafío para la gestión económica. El gobierno confía en que la combinación de ancla fiscal, monetaria y cambiaria permitirá continuar con el proceso de baja de la inflación, mientras que analistas privados advierten sobre los riesgos de una eventual aceleración por factores estacionales o externos. Por lo pronto, el índice porteño ofrece una señal alentadora para las expectativas oficiales de cara a la difusión del dato nacional.