La Ciudad recuperó un edificio histórico usurpado por más de cuatro décadas

La Ciudad de Buenos Aires recuperó un edificio de valor patrimonial que se encontraba usurpado desde hace más de 40 años en el barrio de San Nicolás. La propiedad, ubicada en la calle Tucumán 1727, a metros de la avenida Callao, pertenece al Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) y era objeto de numerosas denuncias por inseguridad y ruidos molestos.

El operativo fue ejecutado por la Policía de la Ciudad junto con la Red de Atención, y requirió el refuerzo de la Guardia de Auxilio debido al avanzado estado de deterioro y al riesgo de derrumbe que presentaba la estructura. Tras una inspección en el lugar, el inmueble fue clausurado de manera preventiva.

En el interior se encontraron banderas y estandartes de agrupaciones políticas. Pese al grave abandono que sufrió a lo largo de las décadas, el edificio es representativo de una época de esplendor arquitectónico de influencia francesa a principios del siglo XX en Buenos Aires.

La construcción fue diseñada por el reconocido ingeniero y arquitecto Arturo Prins, autor también del emblemático edificio neogótico de la Facultad de Ingeniería de la UBA, ubicado en la avenida Las Heras. Su recuperación busca preservar este patrimonio histórico de la ciudad.

El jefe de Gobierno, Jorge Macri, se refirió a la intervención afirmando que “cuando se usurpa, en el barrio se instala gente violenta”. En ese sentido, sostuvo que en la Ciudad “no hay lugar para la tibieza ni para el verso garantista que protege a los que viven del delito”, y destacó que con esta acción se le devolvió la tranquilidad al barrio.

Esta propiedad es la número 568 recuperada en el marco de la política impulsada por la administración de Macri, cuyo objetivo declarado es garantizar el respeto de la propiedad privada, mejorar la seguridad y el orden público, y responder al reclamo de los vecinos.

Entre los inmuebles emblemáticos recuperados en los últimos dos años se encuentran la Casa Blaquier, en el Casco Histórico, y el denominado “Elefante Blanco” en el barrio de Belgrano, ambos ocupados ilegalmente durante décadas.

También se liberaron otros espacios usurpados, como un sector bajo la autopista Perito Moreno en Parque Avellaneda, vinculado a una cooperativa de cartoneros; una playa de estacionamiento irregular en Villa Luro; y un predio de 2.500 metros cuadrados ocupado por un movimiento piquetero donde funcionaba un campo de deportes.