El Senado definirá el futuro de García Mansilla y Lijo en la Corte Suprema el 3 de abril

El Senado de la Nación sesionará el próximo 3 de abril para debatir los pliegos de Manuel García Mansilla y Ariel Lijo, los candidatos del presidente Javier Milei para integrar la Corte Suprema de Justicia.

La vicepresidenta Victoria Villarruel, titular de la Cámara Alta, oficializó la fecha tras un pedido urgente del interbloque peronista, que buscaba acelerar el tratamiento este jueves. Sin embargo, la maniobra permitió a Villarruel desactivar una embestida opositora inmediata y ganar tiempo en medio de la creciente tensión institucional.

El anuncio llega en un contexto crítico: García Mansilla ya ocupa un sillón en el máximo tribunal desde febrero, tras ser designado por decreto junto a Lijo, en una decisión que desató cuestionamientos por “avance sobre la división de poderes”. Ambos necesitan ahora la ratificación del Senado para legitimar sus cargos.

Aunque el peronismo reclamaba tratar los pliegos esta semana, Villarruel utilizó el reglamento para posponer la sesión y evitar un debate bajo presión. Según fuentes parlamentarias, la estrategia busca dar oxígeno al oficialismo, que enfrenta resistencias incluso dentro de la oposición, como los senadores Martín Lousteau de la UCR y Guadalupe Tagliaferri del PRO, impulsaron un dictámen de rechazo propio.

No obstante, la postura mayoritaria del peronismo y bloques críticos como la izquierda tambien apunta a rechazar las designaciones, argumentando que Milei intentó “bypassear al Congreso” al nombrar jueces sin consenso previo. “Es una burla a la Constitución”, afirmó un senador opositor bajo reserva.

La sesión del 3 de abril promete ser un campo de batalla político. El oficialismo, con solo 7 senadores propios, depende de fracturas opositoras. Por su parte, la oposición buscará unificar su bloque para bloquear los pliegos o, al menos, exponer lo que consideran un “autoritarismo institucional” de Milei.

La postergación del debate refuerza el rol de Villarruel como operadora clave en un Senado fragmentado. Su capacidad para manejar los tiempos legislativos será determinante para el Gobierno, que aspira a consolidar una Corte afín en un año marcado por reformas judiciales y económicas controvertidas.