El Presidente aseguró que la prosperidad surge de obedecer la ley de Dios y respetar la propiedad privada

El mandatario Javier Milei encabezó un emotivo homenaje al Rebe en el Palacio Libertad, donde brindó un discurso que combinó su conversión espiritual con su ideario liberal. Durante el encuentro, el líder político aseguró sentirse honrado y afortunado de compartir el evento, y reveló que la inspiración para el epílogo de su nuevo libro, titulado “Capitalismo, la divina maquinaria del paraíso”, surgió en una edición anterior de esta misma celebración. Según relató, una frase del orador Svitz, quien afirmó que la misión no era llevar a las personas al cielo sino traer el paraíso a la Tierra, marcó un antes y un después en su pensamiento.

En su alocución, el funcionario confesó que sus conversaciones con el embajador argentino en Israel, Axel Vanish, fueron determinantes para su acercamiento a la tradición judía. Mencionó que en su primer festejo de año nuevo judío pidió tres deseos: sabiduría para diferenciar el bien del mal, coraje para optar por lo correcto y templanza para mantenerse en ese sendero, los mismos que habría solicitado el rey Salomón. Luego, al asumir su puesto, añadió el anhelo de ser justo, convencido de que la eficiencia y el respaldo social derivan de actuar de manera equitativa.

El mandatario explicó que su reflexión parte del Génesis, donde se describe un mundo original de abundancia radical, sin restricción de tiempo ni desgaste físico. Según su lectura, la caída no eliminó el trabajo, sino la dotación divina que permitía un conocimiento infinito y sin esfuerzo. A partir de entonces, señaló, el ser humano debió producir con herramientas limitadas, y en ese contexto el capitalismo de libre empresa surgió como el sistema que Dios preparó para que el trabajo siguiera siendo fecundo, no como un invento humano sino como un descubrimiento al obedecer la ley divina.

El primer mandamiento, recordó el orador, no es una prohibición sino una declaración de liberación: “Yo soy el Eterno, tu Dios, que te sacó de la tierra de Egipto”. De ese acto de ruptura de cadenas derivan, a su juicio, el respeto irrestricto por la vida, la libertad y la propiedad. Así, “no matarás” consagra la no agresión; “no robarás” valida la propiedad privada como fruto del trabajo propio; “no darás falso testimonio” garantiza la honestidad en los intercambios; y “no codiciarás” protege la convivencia pacífica. Para el funcionario, estas normas constituyen la columna vertebral de un orden social justo y eficiente.

El líder político sostuvo que el capitalismo, en consonancia con los valores judeocristianos, es el sendero que más se aproxima al paraíso posible dentro de un mundo caído. Citó al filósofo Hans-Hermann Hoppe y al economista Jesús Huerta de Soto para respaldar su tesis de que la combinación de propiedad privada e intercambio voluntario maximiza la prosperidad y la creatividad. En cambio, advirtió, rechazar esa ley divina conduce al infierno en la tierra, como demuestran los regímenes colectivistas que causaron más de 150 millones de muertos y la miseria sistemática de los pueblos.

Como cierre, el disertante vinculó su mensaje con la lectura semanal de la Torá, llamada Shlaj, que narra cómo los exploradores dudaron en conquistar la Tierra de Israel por miedo a las responsabilidades materiales. Comparó esa actitud con la tentación de vivir de subsidios y recursos ajenos, algo que, según afirmó, los argentinos han empezado a superar. Para él, el desafío no es permanecer en el desierto de la comodidad, sino animarse a transformar la realidad mediante el esfuerzo, la producción y la libertad individual.

Finalmente, el mandatario agradeció al público y pidió las bendiciones divinas, reafirmando su compromiso con la batalla moral que, a su entender, define el rumbo de las naciones. Citando el libro de Deuteronomio, concluyó que la vida y el bien se oponen a la muerte y el mal, sin término medio, y que quien tiene oídos para oír debe hacerse cargo de las consecuencias. “Que Dios los bendiga a todos y que las fuerzas del cielo nos acompañen”, expresó antes de despedirse.