El oficialismo en el Senado cambió el plan de Labor y exigirá dos tercios para interpelar a Adorni

La Libertad Avanza y sus aliados en el Senado consensuaron este martes, tras una reunión de Labor Parlamentaria de más de una hora, modificar el acuerdo alcanzado la semana pasada y exigir ahora una mayoría de dos tercios para avalar el expediente de interpelación con eventual moción de censura contra el jefe de Gabinete, Manuel Adorni. El giro se produce luego de que el bloque oficialista detectara doce antecedentes, desde 1997 hasta la actualidad, en los que los pedidos de interpelación fueron girados a la Comisión de Asuntos Constitucionales. Esta será la explicación que La Libertad Avanza dará en el recinto este jueves, cuando sesione a partir de las 11 de la mañana con la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada como eje central.

El nuevo plan de Labor Parlamentaria, suscripto por el oficialismo y los bloques dialoguistas, será puesto a consideración al inicio de la sesión del jueves 25 de junio, que también incluirá pliegos judiciales dictaminados por la Comisión de Acuerdos y una serie de tratados internacionales. Sin embargo, se anticipa una fuerte discusión, ya que en el encuentro realizado en el despacho de presidencia no participaron representantes del bloque Justicialista ni de Convicción Federal, quienes consideran que el acuerdo vigente sigue siendo el de la reunión anterior, donde se avaló la interpelación de Adorni. Sí estuvieron presentes Bartolomé Abdala, Patricia Bullrich y Agustín Coto por La Libertad Avanza, Carlos Espínola por Provincias Unidas y Eduardo Vischi por el radicalismo.

Llamó la atención la ausencia del presidente del bloque PRO, Martín Goërling Lara, quien había manifestado abiertamente su postura a favor de la interpelación y eventual remoción del jefe de Gabinete. Tampoco estuvieron los representantes de la bancada Por Santa Cruz, José Carambia y Natalia Gadano. Aunque la semana pasada la propia Bullrich avaló que la interpelación se tratara por mayoría absoluta, es decir, la mitad más uno del cuerpo (37 votos), el revuelo generado llevó al oficialismo a buscar ahora una mayoría de dos tercios para tratarlo sobre tablas, lo que demorará aún más una eventual interpelación.

En paralelo, quedó confirmada la suspensión de la sesión informativa en la que Adorni debía presentar su informe de gestión ante el Senado, prevista para el jueves 2 de julio. La cancelación fue comunicada formalmente por Patricia Bullrich, pero desató un inmediato operativo de desmarque del Poder Ejecutivo, que obligó al propio Adorni a salir a desmentir las versiones. Estoy a disposición para presentarme el día 2 de julio al Honorable Senado para brindar el informe de gestión como marca la Constitución Nacional, escribió el funcionario en su cuenta de X.

Minutos después, Bullrich redobló la apuesta y argumentó que la determinación buscó evitarle un castigo público de las bancadas opositoras. No tenía sentido hacerlo venir para que lo tengan ocho horas castigándolo en público; además, los senadores no están interesados en hacerle preguntas como jefe de Gabinete, precisó la senadora. El cruce evidenció las tensiones existentes en una mesa política agrietada que parece tener serios problemas de funcionamiento.

Detrás de las versiones cruzadas se esconde la tensión al interior de una administración libertaria marcada por la grieta abierta entre el asesor presidencial Santiago Caputo y la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, a la que ahora se sumó un tercer eslabón: la propia Patricia Bullrich, quien no duda en marcar públicamente los contrapuntos con el Ejecutivo. La senadora ya había generado controversia al cuestionar el veto al pliego de la jueza Michelli, y ahora vuelve a exponer las diferencias internas.

El Senado abrirá el recinto este jueves con un temario que incluye la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada como eje central, pero el debate por la interpelación de Adorni y la mayoría necesaria para su tratamiento promete ser el foco de la discusión. La oposición ya anticipó que no aceptará el cambio de última hora y que reclamará la aplicación del acuerdo alcanzado la semana pasada. La sesión del jueves será clave para medir la capacidad del oficialismo de sostener su nueva estrategia parlamentaria.