El oficialismo busca retomar el control de la agenda

La administración libertaria aspira a recuperar el protagonismo en el debate público después de una serie de semanas signadas por las controversias en torno al jefe de Gabinete. En la Casa Rosada buscan descomprimir el escándalo con una estrategia que combina la actividad del propio funcionario y una apuesta fuerte por mostrar avances en el plan de ajuste estatal, al tiempo que se intenta consolidar un camino legislativo que le devuelva solidez a la gestión. La idea es proyectar una hoja de ruta concreta en el Congreso y dar señales de continuidad con las herramientas que ofrece la motosierra.

En Balcarce 50 ya anticiparon que varios proyectos ingresarán en la agenda parlamentaria en el corto plazo, en un intento por virar la atención hacia iniciativas de fondo. Aunque el tratamiento de la reforma de la Ley de Glaciares quedó demorado por las audiencias públicas pactadas entre el oficialismo y la oposición antes del debate en Diputados, aparecen otros temas con prioridad. Entre ellos se destacan la reforma del Código Penal, con énfasis en el endurecimiento de las penas, y cambios en las leyes de expropiaciones, Tierras, Manejo del Fuego y Regularización Dominial para la Integración Socio Urbana.

Uno de los proyectos más sensibles para el Gobierno es el que busca establecer un nuevo esquema de financiamiento universitario compatible con el equilibrio fiscal. La iniciativa apunta a modificar la normativa sancionada a mediados de 2024, que el presidente Javier Milei había vetado y que luego fue ratificada por el Congreso en medio de masivas marchas federales. Desde el oficialismo consideran que es imprescindible discutir el texto durante este mes para evitar que el conflicto con la comunidad educativa se prolongue y profundice.

Sin embargo, la propuesta ya generó resistencias en los gremios docentes. Federaciones como Feduba, encabezada por Pablo Perazzi, anticiparon su rechazo a la iniciativa parlamentaria y advirtieron que volverán a movilizarse en las calles. La tensión con el sector universitario se perfila como uno de los puntos críticos en la estrategia legislativa del oficialismo, que busca imponer su impronta sin resignar el equilibrio de las cuentas públicas.

Otro expediente que podría sumarse al temario es el denominado proyecto de Ley Hojarasca, una propuesta impulsada por el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, para eliminar normativas y liberar la economía. La iniciativa forma parte del plan de desburocratización que el funcionario lleva adelante desde su cartera, con el objetivo de reducir el peso del Estado en la estructura productiva. Sturzenegger viene trabajando en paralelo en la reducción de personal estatal en distintos organismos.

En esa línea, hace semanas que se avanzó en procesos de retiro voluntario en el Instituto Nacional de Tecnología Industrial, y la mira está puesta ahora en otras entidades como el Senasa, la Aduana y el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria. A esto se suman las decisiones adoptadas en distintas direcciones del Estado, donde se definió la no renovación de contratos de empleados públicos que vencen a fin de mes, en un contexto de ajuste sostenido de la planta estatal.

La estrategia oficial busca articular un relato de gestión que combine el avance en reformas estructurales con la profundización de las políticas de recorte. La intención es mostrar que, pese a los escándalos recientes que sacudieron al Gabinete, el Gobierno mantiene la capacidad de imponer su agenda legislativa y continuar con el plan de achicamiento del Estado. Para ello, en la Casa Rosada apuestan a una ofensiva que concentre la atención en los proyectos clave que comenzarán a discutirse en las próximas semanas.

La apuesta no está exenta de riesgos. La convocatoria a audiencias públicas por la Ley de Glaciares y el debate en torno al financiamiento universitario anticipan una pulseada con sectores opositores y organizaciones sociales que ya demostraron su capacidad de movilización. Mientras tanto, el oficialismo intentará sostener el control de una agenda pública que por momentos se le escapó de las manos, en un intento por demostrar que el plan de gobierno sigue en marcha y que los contratiempos políticos no frenarán sus iniciativas centrales.