Cristian Jerónimo, de la CGT, anticipa conflicto social por la reforma laboral

Cristian Jerónimo, integrante del triunvirato que conduce la CGT, advirtió que la central obrera se prepara para enfrentar en las calles la reforma laboral impulsada por el Gobierno nacional. El anuncio se produjo durante un encuentro reservado con diputados de Unión por la Patria, donde se manifestó la profunda preocupación por los alcances de la iniciativa oficial.

En la reunión, Jerónimo dejó en claro que la organización sindical no aceptará retrocesos en los derechos laborales conquistados y que la respuesta será “institucional, política y también en la calle”. El dirigente fue categórico al afirmar que no permitirán el desmantelamiento del sistema de protección laboral argentino.

La conducción cegetista ya trabaja en un esquema de movilizaciones escalonadas, plenarios regionales y acciones coordinadas con gremios de actividades sensibles. La premisa interna mantiene que, aunque el diálogo no se rompe, tampoco se aceptarán imposiciones por parte del Gobierno.

Paralelamente a la presión callejera, Jerónimo confirmó que la CGT iniciará una ronda de reuniones con gobernadores de distintos espacios políticos, tanto del peronismo como de sectores provinciales aliados. El objetivo central es impedir que la reforma avance sin modificaciones en el Parlamento.

La estrategia política incluye medir el alineamiento de cada mandatario provincial, evaluar el impacto económico y laboral en cada jurisdicción, y solicitar a los legisladores que no acompañen iniciativas que afecten convenios y derechos adquiridos. Dentro de la central admiten que el escenario legislativo será ajustado.

Entre los aspectos más cuestionados del proyecto oficial, la CGT identifica la posible reducción o eliminación de la ultraactividad de los convenios colectivos, el predominio de los convenios por empresa sobre los de rama, y las limitaciones al derecho de huelga. También preocupan los cambios en las cuotas sindicales y las modificaciones a las indemnizaciones.

La conducción cegetista avanza en una mesa técnica con diputados provenientes del movimiento obrero, quienes preparan dictámenes alternativos y observaciones jurídicas para los puntos más conflictivos. El intercambio busca unificar discurso y sostener una estrategia común frente al debate parlamentario.

Las declaraciones de Jerónimo fueron interpretadas en el oficialismo como una advertencia directa, mientras que en la CGT consideran necesario “marcar presencia” ante lo que perciben como una iniciativa regresiva. Dirigentes gremiales señalan que, si el Gobierno insiste en avanzar sin consenso, podría desencadenarse el primer gran conflicto sindical de la nueva etapa política.