Con 44 votos a favor y la abstención de Bullrich, el Senado ignoró el veto de Milei y aprobó el pliego de Michelli

En un desenlace que tomó por sorpresa al oficialismo, la Cámara alta dio luz verde por amplia mayoría a la designación de María Verónica Michelli como vocal del Tribunal Oral en lo Criminal Federal N° 3 de La Plata. La postulación de la magistrada había sido objetada personalmente por el presidente Javier Milei debido a su vínculo familiar con el periodista Hugo Alconada Mon, pero esa resistencia no alcanzó para frenar su avance en el recinto. La votación arrojó 44 sufragios positivos, 18 negativos y dos abstenciones, en una jornada atravesada por la tensión interna del espacio libertario.

La abstención más resonante fue la de Patricia Bullrich, jefa del bloque de La Libertad Avanza, quien ya había anticipado su “objeción de conciencia” para acatar la orden presidencial de retirar el pliego del Senado. La exministra llegó incluso a ofrecer su renuncia como titular de la bancada oficialista, aunque finalmente se mantuvo en el cargo mientras se consumaba la derrota parlamentaria. El pedido de retiro formal había ingresado a la cámara, pero nunca llegó a tratarse, dejando expedito el camino para la votación.

Casi la totalidad del bloque oficialista terminó pronunciándose en contra del pliego que el propio Poder Ejecutivo había enviado originalmente a la cámara alta, una paradoja que evidenció las profundas fisuras en el seno del espacio gobernante. La situación se volvió aún más compleja cuando Bullrich intentó modificar sobre la marcha los acuerdos previos alcanzados entre los jefes de bloque, forzando el tratamiento de 73 pliegos judiciales con dictamen en lugar de los 50 que se habían consensuado originalmente.

La maniobra de la senadora generó un cuarto intermedio solicitado por el oficialismo para intentar contener el desbande, pero el arco opositor aprovechó el envión y logró imponer su agenda. La inclusión del pliego de Michelli se consolidó como el punto más conflictivo de la jornada, ya que representaba un desafío directo a la voluntad presidencial expresada semanas atrás. Finalmente, la combinación del peronismo y otras fuerzas opositoras resultó determinante para que la jueza obtuviera el respaldo necesario.

Con este resultado, el Senado le propinó un revés significativo a la Casa Rosada en un tema sensible como los nombramientos judiciales, al tiempo que dejó al descubierto las tensiones entre Milei y su propia tropa legislativa. La aprobación de Michelli se convirtió así en un símbolo de la autonomía parlamentaria frente a las directivas presidenciales, en un episodio que seguramente dejará heridas políticas difíciles de cicatrizar dentro del oficialismo. La vicepresidenta Victoria Villarruel, que había mantenido un encuentro previo con la magistrada, observó el desarrollo de la sesión sin intervenir en el desenlace final.