Comitiva argentina de la UIF visitó el centro de Innovación Tecnológica de Interpol en Singapur

El presidente de la UIF, Ignacio Yacobucci, y la directora de Coordinación Internacional, Mariana Currais, junto a Mariano Borinsky, titular de la Cámara de Casación Penal, Eugenio Curia, jefe de Asuntos Internacionales del Ministerio de Justicia, Silvina Rivarola, del Banco Central y Felipe Giménez Losano, de Cancillería; mantuvieron encuentros bilaterales con distintos países a los fines de demostrar los avances de Argentina en materia del marco normativo, principalmente la aprobación del tipo penal de financiación del terrorismo, nuevos sujetos obligados y distintas resoluciones de la Unidad de Información Financiera.

Las autoridades argentinas mantuvieron una reunión con Jorge Fainstein, director de Interpol, la mayor red internacional de Policía Criminal integrada por 196 países y que posee tres sedes en Lyon, Buenos Aires y Singapur.

Allí se trataron temas tales como análisis de inteligencia criminal, cibercrimen, crímenes financieros, lavado de dinero, corrupción, alertas rojas, congelamiento de activos, asistencia y capacitación, aspectos fundamentales en el combate del crimen organizado y trasnacional.

Los espacios de exposición y acercamiento y las mesas de trabajo concretadas son clave en el contexto de la Cuarta Ronda de Evaluación Mutua del GAFI/GAFILAT, en la que se encuentra nuestro país.

Tras la visita in situ del grupo evaluador en Buenos Aires, en marzo pasado, tendrá lugar en agosto próximo la defensa “cara a cara” entre el país evaluado y el equipo evaluador a los efectos de definir el Informe Final, cuyo resultado se dará a conocer en el próximo plenario GAFI, en octubre del 2024.

La calificación del país es relevante por la incidencia en el acceso a créditos internacionales y en la relación con el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y organismos internacionales como OCDE y Naciones Unidas, además del posicionamiento global entre las potencias mundiales. Ingresar en la “lista gris” implicaría, entre otras consecuencias, una potencial caída de hasta siete puntos del PBI, conforme surge de investigaciones del propio FMI.