A pesar del RIGI, 2024 registró la peor inversión extranjera en dos décadas

La Inversión Extranjera Directa (IED) cayó a USD 89 millones, su nivel más bajo desde 2003, con una fuga récord en diciembre. Analistas advierten que el cepo y la falta de encadenamientos productivos frenan el despegue.

El 2024, año en que se lanzó el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), cerró con un dato alarmante: la Inversión Extranjera Directa (IED) alcanzó su peor registro en 21 años, con ingresos netos de apenas USD 89 millones. La cifra contrasta con las promesas de proyectos por USD 10.000 millones bajo el RIGI y expone los desafíos del Gobierno para atraer capitales en un contexto de restricciones cambiarias y desconfianza estructural.

Según datos del BCRA, el año comenzó con una acumulación de USD 784 millones en IED entre enero y noviembre, pero diciembre arrojó una salida neta de USD 695 millones debido a repatriaciones masivas de capitales del sector energético. Este movimiento invirtió la tendencia y dejó al descubierto la volatilidad de los flujos.

El RIGI, diseñado para atraer inversiones estratégicas, logró compromisos a mediano y largo plazo por USD 10.000 millones, pero con plazos dispares: proyectos como el oleoducto en Río Negro apuntan a corto plazo, mientras que el buque de licuefacción de GNL demandará USD 3.000 millones entre 2027 y 2034. Sin embargo, consultoras como Vectorial subrayan que “la aprobación del RIGI todavía no ha impactado en el mercado de cambios”, con una IED mensual promedio de USD 71 millones en 2024, similar a 2023.

Analistas coinciden en que el control cambiario y la ausencia de políticas para fomentar encadenamientos productivos limitan el potencial inversor. “Sin una estrategia que agregue valor, no habrá despegue”, señaló un informe del sector. Además, el Gobierno enfrenta urgencias: en 2025 necesitará que la inversión privada financie la cuenta corriente, hoy en rojo y dependiente de maniobras financieras.

La IED argentina tuvo sus picos entre 2008 y 2012, con montos superiores a USD 3.500 millones anuales. Ni siquiera el gobierno de Cambiemos (2016-2018), que priorizó el ingreso de capitales para equilibrar la cuenta corriente, logró superar los USD 3.000 millones. Desde 2020, con el cepo vigente, la tendencia fue a la baja, pero 2024 marcó el piso histórico.

El RIGI es, por ahora, una apuesta a futuro. Mientras tanto, la presión recae sobre la gestión de Javier Milei para flexibilizar el cepo y generar confianza en un mercado que, hoy, mira con escepticismo.