La oposición presentó un pedido de sesión para impulsar una moción de censura a Adorni tras su confesión de ahorros en negro

Diputados nacionales de distintos bloques opositores solicitaron formalmente una sesión especial para el próximo martes 23 de junio a las 14 horas, con el objetivo de tratar pedidos de informes, la interpelación del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y una moción de censura para su remoción. La iniciativa surge luego de que el funcionario admitiera públicamente haber ocultado medio millón de dólares al fisco, argumentando que su familia ahorró en negro como muchos argentinos. El bloque de Unión por la Patria, uno de los espacios que impulsa la medida, señaló en redes sociales que Adorni le mintió en la cara a los 47 millones de argentinos y a los 257 diputados nacionales, y reclamó la aplicación del artículo 101 de la Constitución Nacional.

Además del peronismo, encabezan la convocatoria a la sesión el Frente de Izquierda, la Coalición Cívica y un sector importante de Provincias Unidas. También sumaron sus firmas las monobloquistas Natalia de la Sota y Marcela Pagano. En cambio, el PRO, la Unión Cívica Radical, Innovación Federal, Elijo Catamarca, Producción y Trabajo, el MID y Karina Banfi optaron por no confrontar con el Ejecutivo. El diputado socialista Esteban Paulón sostuvo que no hay más excusas posibles para Adorni, mientras que su compañero de bancada Pablo Juliano calificó el 23 de junio como el día de la revelación, porque allí se sabrá quiénes son los verdaderos republicanos y quiénes prefieren ser socios de la impunidad.

El pedido de sesión se conoció después de que Adorni anunciara en sus redes sociales que acudirá al Senado recién en julio para brindar su informe. La decisión no conformó a nadie, y hasta el PRO, aliado natural del gobierno, emitió un duro comunicado exigiendo que el jefe de Gabinete no postergue tanto tiempo sus explicaciones y se presente este mismo mes. La vicepresidenta Victoria Villarruel también solicitó de manera fehaciente y formal que Adorni se presente en junio ante la Cámara de Senadores, sumando presión desde la propia bancada oficialista.

La confesión televisiva de Adorni se produjo tras meses de postergar la presentación de su declaración jurada, en el marco de una causa penal por presunto enriquecimiento ilícito que lideran el juez Ariel Lijo y el fiscal Gerardo Pollicita. Según su descargo, el dinero oculto proviene de una inversión de 200 mil dólares en Bitcoin realizada entre 2014 y 2018, que le reportó ganancias por 300 mil dólares. Sin embargo, el archivo periodístico lo dejó mal parado al funcionario, ya que aparecieron entrevistas de años atrás donde Adorni desaconsejaba el uso de criptoactivos por su volatilidad, contradiciendo su propia coartada.

El jefe de Gabinete enfrenta también resistencias internas dentro del oficialismo. La jefa del bloque de senadores de La Libertad Avanza, Patricia Bullrich, tomó distancia pública del funcionario y vinculó su conducta con una omisión ética grave. Tras la autoincriminación de Adorni, la Justicia Federal evalúa ampliar su imputación a los delitos de omisión maliciosa y falsificación de documentos públicos. El caso acumula acusaciones por la compra de varias propiedades, refacciones millonarias y viajes en el avión presidencial con su esposa a Nueva York, además de viajes en jet privado a Punta del Este junto a su familia.

La presión de la oposición dura y también de los sectores dialoguistas crece en medio del escándalo que sacude al gobierno. Mientras tanto, el presidente Javier Milei mantuvo su respaldo a Adorni, aunque el funcionario admitió que su primer impulso fue renunciar. El desenlace de la sesión del 23 de junio dependerá de la cantidad de firmas que reúna el pedido y de la decisión de los bloques que hasta ahora se mantuvieron al margen. Lo que parece claro es que el jefe de Gabinete enfrenta su peor crisis desde que asumió el cargo, con su continuidad en riesgo tanto por la ofensiva opositora como por las fisuras dentro de su propio espacio.