Sturzenegger confirmó en España: la meta de la reforma laboral es desmantelar la estructura gremial

Federico Sturzenegger, el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, habló con mucha soltura de la reforma laboral. El funcionario confirmó que el objetivo central de la reforma laboral que impulsa el Gobierno es, lisa y llanamente, «desarticular la estructura de los gremios». Estas declaraciones, realizadas durante una visita a España, no dejan lugar a dudas sobre la ofensiva gubernamental contra el poder que tiene, sobre todo, la CGT.

El funcionario tuvo un auditorio muy permeable a su discurso antisindical: habló en el Encuentro Empresarial organizado por la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE) y la embajada argentina en España, ante unos 200 invitados entre empresarios, emprendedores argentinos radicados en el país ibérico, diplomáticos y simpatizantes de La Libertad Avanza.

En ese escenario amigable, Sturzenegger defendió la reforma laboral y sostuvo que sin sindicatos habría sueldos más altos. El ministro comenzó a referirse a las supuestas bondades del proyecto de reforma laboral.

Argumentó que las negociaciones salariales por convenio colectivo son ineficientes. Para trazar supuestos paralelismos, usó ciudades europeas, diciendo que no se pueden fijar «salarios con ciertas condiciones en Milán, pero que eso después no funciona en Sicilia».

Según la visión de la administración libertaria, una «federalización de las negociaciones colectivas», como dijo Sturzenegger, es crucial para quitarles poder a los grandes sindicatos.

Por otro lado, el ministro insistió en reflotar la eliminación o limitación de los aportes salariales a los sindicatos. Desde LLA dicen que esta medida estará en el texto definitivo.

El funcionario se refirió a estas contribuciones como «peajes» que encarecen el costo laboral y reducen el salario neto de los trabajadores. Sturzenegger dio por seguro que si se eliminaran esos aportes, los empleadores pagarían sueldos más altos y no se quedarían con la diferencia.

Las declaraciones del ministro encontraron una respuesta inmediata en la calle Azopardo. Gerardo Martínez, líder de la UOCRA y cerebro articulador dentro de la CGT, negó que existan avances en consensos sobre un borrador de reforma laboral y fue tajante al decir: «Si es para retroceder, no vamos a negociar».

Hace tres semanas, Martínez había señalado que las modificaciones a los regímenes laborales que el Gobierno empezó a difundir en el reciente Coloquio de IDEA no son más que el intento de volver a instalar la normativa del Decreto 70/23 en su capítulo laboral. Ese capítulo fue oportunamente rechazado por la CGT y judicializado con éxito por la central sindical.

Desde la CGT se advirtió que no son la «máquina de impedir», pero si el Gobierno «cierra la puerta» al diálogo y avanza con un proyecto que socave derechos, el movimiento obrero «reaccionará» con «acciones contundentes». La posibilidad de un nuevo plan de lucha y movilizaciones masivas, junto con la de realizar una serie de presentaciones judiciales, es cada vez más concreta, aunque por ahora espera por la aparición del texto definitivo del proyecto del Ejecutivo.