Escriba para buscar

“Filosofia en la innovación tecnológica argentina”

Noticias Opinión

“Filosofia en la innovación tecnológica argentina”

Compartir


Sentido social, inteligencia emocional y sensibilidad vincular

Por Pedro Reynoso (*)

El rol de la filosofía en las organizaciones públicas y privadas del siglo XXI se ha tornado más frecuente. Nuestro país no es la excepción. La Argentina necesita talentos digitales para todos los sectores, pero capaces de adaptarse a entornos cambiantes y de incertidumbre. Con la mayor irrupción de la tecnología durante la pandemia del Covid19, el perfil de jóvenes buscados por las organizaciones cambió. Ya no sólo se requieren especialistas en TIC – tecnologías de la información y de la comunicación-, sino que ahora también se valoran conocimientos y habilidades en otras áreas.

Los nativos digitales se moverán en un mundo laboral que cambia en ciclos cortos de tiempo. Alcanza solo el conocimiento de la informatica para este cambio. Ese fue uno de los disparadores del encuentro desarrollado en el marco de las actividades planificadas para celebrar el 25º Aniversario de la Asociación Olimpíada Argentina de Filosofía que se están realizando diferentes eventos – virtuales – en el contexto de la pandemia por coronavirus.

La importancia creciente de las habilidades socioemocionales están en el centro de la escena. Así lo han manifestado los responsables de prestigiosas Asociaciones durante el webinar denominado “El papel de la filosofía en la era tecnológica” realizado la semana pasada de manera on line para los miembros de Vintecar 4.0, el primer Polo Tecnológico Virtual de la República Argentina.

“El escenario de incertidumbre y cambio constante que se instaló en las organizaciones revalorizó la flexibilidad y la capacidad de adaptación como atributos clave del talento”, analizó Guendy Palazzini, Coordinadora del Centro de Vinculación Tecnológica CEDyAT. En un contexto donde las empresas se ven obligadas a adaptarse todo el tiempo, por eso “se buscan candidatos con buen desarrollo de habilidades blandas que puedan trabajar en entornos cambiantes sin frustrarse, con creatividad resolviendo planteos nuevos”, señaló.

Cuando se busca una explicación sobre el aumento de interesados en las olimpiadas de filosofía aca y en el resto del mundo, el doctor Marcelo Lobosco expresó “se debe a la falta de sentido y al avance de la insignificancia. En el mundo actual afectado por la pandemia del COVID 19. El otro aparece como un enemigo o un competidor. En los ámbitos de las dirigencias muchas veces se piensa en las próximas elecciones, no en las próximas generaciones”. Lo dice con mucho conocimiento de causa porque la Asociación Olimpíada Argentina de Filososfía que fundó y dirige, festeja con multiples entidades – académicas, económicas, tecnológicas, gremiales, etcetera – sus bodas de plata como Institución, cuyas actividades se han realizado inninterrumpidamente en diferentes contextos, y en donde participan un promedio de 7000 mil jóvenes por año articulado por unos 600 docentes de todo el país. Reconocida por la Olimpíada Internacional de Filosofía, que se realiza cada año con el apoyo de UNESCO, a través de la Sociedad Internacional de Profesores de Filosofía.

“Actualemente, en diálogo permanente con empresarios, dirigentes y organizaciones hemos hablador mucho sobre esta realidad. Porque la formación filosófica ofrece unas capacidades muy valiosas para las organizaciones públicas y empresas privadas y, en general, para el desarrollo que viven actualmente la tecnología, porque ofrece conocimientos concretos sobre lógica, filosofía de la matemática, teoría del conocimiento, antropología, retórica, argumentación, redacción, entre otro, así como capacidad de enfrentarse a problemas y textos complejos” manifesto Fabián Ruocco, director ejecutivo de Vintecar 4.0, además “favorece el razonamiento abstracto, que permite, por una parte, analizar información compleja que se recibe en un discurso unitario y, por otra, hacer el ejercicio contrario, integrar en un discurso con sentido una multitud de datos que recibimos a diario de manera fragmentada, de muy diversas fuentes y ramas del saber. Fomenta el espíritu crítico y el hábito de detenerse a pensar por uno mismo con profundidad, caracterizado por la capacidad de formular las preguntas correctas ante situaciones nuevas. Esta cambiando la cosmovisión organizacional transversalmente” indicó el vinculador tecnológico.

Todas estas capacidades son valiosísimas para el día a día de las empresas y por eso no es de extrañar que estas últimas estén incorporando filósofos y otras ciencias sociales a sus plantillas en la cada vez más escasa y necesaria capacidad de diálogo, que implica la toma de conciencia por parte de la persona de ser nada más y nada menos que un punto de vista. Se gana así apertura a la novedad y a su posterior examen personal.

“Sin embargo, siendo importante el papel que pueden desempeñar para una organización o empresa en concreto, la filosofía está llamada a realizar una labor mucho más importante: la reflexión detenida, rigurosa e integradora sobre las implicaciones para la vida humana de los cambios científicos y tecnológicos que estamos viviendo. Pues, genera una sensibilidad ética especial, derivada del conocimiento y la reflexión acerca de las diversas propuestas éticas que han ofrecido los filósofos a lo largo de la historia humana” concluyó Lobosco.

Durante toda la jornada se evidenció que la ciencia y la tecnología avanzan mucho más rápido que nuestra reflexión sobre sus consecuencias. Qué es lo que nos fuerza a pensar ? El afuera, la vida diaria, las problemáticas cotidianas, las pasiones que nos atraviesan y allí es donde aparece nuestra condición humana que nos interpela con la vinculación tecnológica de estos nuevos tiempos.

Compartir

Comentarios de Facebook

Dejar Comentario

Your email address will not be published. Required fields are marked *