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CEDYAT DENUNCIA :BASTA DE FUEGO URGENTE LA LEY

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CEDYAT DENUNCIA :BASTA DE FUEGO URGENTE LA LEY

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por Ing. Gustavo Gomez Boadi
Area Ambiental

El año pasado fuimos testigos de las consecuencias de grandes incendios en Australia y en el Amazonas. El 2020 es aún peor ya que el número de incendios forestales creció. Prevenir los incendios antes de que ocurran es esencial para evitar este tipo de crisis, lo que permite además administrar los recursos económicos destinados de manera más efectiva y planificada.

Los datos que recibimos en CEDyAT nos informan Argentina está ubicada en el segundo lugar en el ranking mundial de focos de incendios desde las últimas cuatro semanas, según el Monitoreo Global de Bosques que usa un sensor de un satélite de la NASA en base a los datos de las últimas cuatro semanas. En primer lugar está Israel, y en el tercer puesto, los Estados Unidos. La mayoría de los incendios forestales y de pastizales se han registrado en el Delta del Paraná y en la provincia de Córdoba, pero también se han desarrollado más hacia el Norte y el Centro del país.

El manejo del fuego involucra todas aquellas acciones requeridas para proteger del fuego a los bosques, pastizales y otro tipo de vegetación, así como su uso de acuerdo con los objetivos de manejo de las tierras. Las acciones tienen que responder a una planificación estratégica, teniendo en cuenta factores tales como los probables efectos, los valores en riesgo y los costos. El manejo del fuego exitoso depende de una gestión eficiente de la prevención, detección, presupresión y supresión de incendios.

En America Latina bien sabemos, que el fuego es un elemento natural en muchos ecosistemas. Particularmente, en la Argentina muchos de los pastizales y sabanas, como los de la región pampeana y el NEA, evolucionaron con pulsos recurrentes de fuego, a diferencia de otros ambientes similares que en otras partes del mundo lo hicieron mediante la acción de grandes herbívoros nativos (como búfalos o caballos) que modelan el paisaje.

Además del fuego, son varios los problemas que afectan al pleno desarrollo y optimización del recurso forestal en Argentina: escasa rentabilidad de los productos forestales, despoblación del medio rural, falta de innovación, graves problemas ambientales, escasa cultura forestal profesional, inexistencia de infraestructuras de apoyo y extensión forestal, entre otras cuestiones más oscuras.

Coincidimos en la necesidad urgente la iniciativa reforma la ley 26.815 del Manejo del Fuego por lo que se se prohíbe realizar modificaciones en el uso de las superficies que tenían previo a los incendios provocados o accidentales. La iniciativa determina que por el término de 60 años no se podrán cambiar el uso de los bosques nativos o implantados, áreas naturales protegidas y humedales, a fin de garantizar las condiciones para la restauración de las superficies incendiadas, y de 30 años en el caso de zonas agrícolas.

En ese plazo no se podrán realizar en los bosques naturales o implantados la división, subdivisión, loteo, fraccionamiento o parcelamiento, total o parcial, o cualquier otro emprendimiento inmobiliario, distinto al arrendamiento y venta, de tierras particulares. Tampoco se podrá hacer cualquier actividad agrícola que sea distinta al uso y destino que la superficie tuviera al momento del incendio.

Hace unos días, Fernando Miñarro, director de Conservación de Vida Silvestre, lo dijo clarito: “Históricamente el fuego se ha utilizado como una herramienta de manejo necesaria para algunos ecosistemas como los pastizales. Los campos ganaderos de pastizales altos necesitan manejarse con quemas para aprovechar el rebrote tierno, pero además para bajar la carga combustible. Pero es evidente que la práctica en muchos casos se aplica sin el control y la capacitación necesaria lo que hace que se aplique en ambientes y épocas inadecuadas. No se trata de prohibir de manera general en todas las regiones sino de ordenar su uso, manejo y control o prohibición según el ambiente del que estemos hablando. Los reportes globales y locales señalan la responsabilidad humana en todo esto y por lo tanto en el fondo estamos ante incendios que se alcanzan fundamentalmente por irresponsabilidad o intencionalidad”.

En esa línea de pensamiento, María Marcela Godoy, ingeniera forestal que trabaja para el Conicet en el Centro de Investigación y Extensión Forestal Andino-Patagónico (Ciefap), consideró que hay que cambiar la percepción del fuego como algo “diabólico”. “Muchas comunidades originarias de todo el mundo dependen del fuego, lo han utilizado como herramienta y han prevenido así los grandes incendios. El desafío hoy sería empezar a diseñar estrategias de manejo de la vegetación en forma sustentable, que podrían incluir quemas controladas, acompañadas de campañas de educación de la población que debe acceder al conocimiento sobre cómo prevenirse”. Recientemente publicó un trabajo con investigadores de la Universidad Nacional de Córdoba y de la Universidad de Wisconsin-Madison en los Estados Unidos.
Por otro lado, tengamos en cuenta que el artículo 40 de la Ley de Presupuestos Mínimos para la Protección Ambiental de los Bosques Nativos, es claro indicando que los bosques quemados deben ser restaurados y mantener su categoría previa en los Ordenamientos Ambientales de los Bosques Nativos aprobados por ley en cada Jurisdicción.

Por otra parte, el doctor en ciencias forestales e investigador del Conicet, Guillermo Defossé, explicó que el 90% de los incendios forestales en el país están asociados a la actividad humana (intencional o por dejar fuegos mal apagados por ejemplo). También otros incendios son causados por rayos. En el centro y norte del país, la época de incendios está en pleno desarrollo. Remarcó que “la temporada de incendios desde La Pampa y hacia la Patagonia se inicia a mediados de primavera y hasta inicios del otoño”.

Los objetivos de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible proponen enfáticamente: “luchar contra la desertificación, rehabilitar las tierras y los suelos degradados, incluidas las tierras afectadas por la desertificación, la sequía y las inundaciones, y procurar lograr un mundo con efecto neutro en la degradación del suelo”. Por esos factores, desde CEDyAT impulsamos la propuesta del proyecto de ley de protección de ecosistemas que puedan ser víctimas de incendios provocados o intencionales, para evitar la especulación financiera e inmobiliaria de las tierras. En este tiempo las dimensiónes ambientales y tecnológicas están atravesadas por los mismos objetivos. Cuidar el planeta. Lo importante es no demorar más.

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