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Vicentin, un final marcado por desmanejos empresariales e inexplicables acuerdos con el Estado

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Vicentin, un final marcado por desmanejos empresariales e inexplicables acuerdos con el Estado

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Por Guillermo Malisani

El caso del grupo agroexportador Vicentin, ahora intervenido y posiblemente expropiado, pasará a integrar el extenso capítulo de aquellas compañías que por malos manejos empresariales e inexplicables acuerdos con el Estado debieron sucumbir en un país marcado por permanentes vaivenes económicos.

Al borde de la quiebra y con una deuda cercana a los 1.350 millones de dólares considerada impagable por sus dueños, Alberto Padoan y Gustavo Nardelli, Vicentin quedará ahora bajo control estatal.

Vendrán debates entre el oficialismo y la oposición -que ya empezó a dar señales de rechazo a la medida- y se iniciará seguramente otra batalla judicial por la decisión de expropiar una empresa privada.

Si bien el colapso de la agroexportadora se inició tras la brutal devaluación producida durante las PASO del año pasado, el hecho que selló su futuro fue el crédito que por más de 18 mil millones de pesos le otorgó el Banco Nación.

Esos fondos fueron cedidos a la empresa cuando al frente del Nación se encontraba Javier González Fraga, quien en febrero pasado, junto con los dueños de Vicentin, fue imputado judicialmente por el fiscal federal Gerardo Pollicita por supuestas irregularidades en el otorgamiento del préstamo, .

Antes de esa mega devaluación y en forma excepcional, el BNA otorgó a Vicentin -una firma que hizo a través de subsidiarias importantes aportes para la campaña electoral del macrismo- una línea de crédito para financiar exportaciones.

Ese préstamo, expresado en moneda extranjera, representaba alrededor de 300 millones de dólares a un valor de cambio de 40 pesos por unidad.

Tras las elecciones primarias, aquel dólar de 40 pesos pasó a costar 60 pesos y la deuda de Vicentin empezó crecer con tanta fuerza que en pocos meses generó un verdadero colapso y el default inevitable, más allá de que el grupo realiza exportaciones y las cobra en dólares.

Para tener una idea de la magnitud de esta corporación, según registros oficiales hasta 2019 facturaba en conjunto con las subsidiarias alrededor de 4.200 millones de dólares.

La caída de Vicentin fue el producto de las malas decisiones de un grupo empresarial y de la intromisión de la política, en un país caracterizado por la inestabilidad permanente del escenario financiero y económico.

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