El segundo mandatario únicamente tenía prohibido salir del país y su tío cumplía arresto domiciliario. Ambos están vinculados en el caso Odebrecht.

Miembros de la Policía Nacional cumplieron con la disposición judicial en los domicilios de ambos imputados, ubicados en el norte de Guayaquil. Glas fue llevado directamente a la Base Aérea Simón Bolívar.

Glas viajó junto a su equipo de seguridad, sin ningún familiar ni colaborador cercano, añadió el noticiario de RTS.

Pasadas las 22:00 partió a Quito el avión que trasladó a Glas, mientras se desconocía dónde fue llevado Rivera. Una hora después, el vicepresidente llegó a la capital de la República y de inmediato fue conducido a la cárcel 4 (norte), donde llegó a las 23:30 aproximadamente. Más temprano, cerca de las 20:00, había sido trasladado Carlos Pareja Yannuzzelli desde la cárcel 4 hasta la de Latacunga, según informó Ecuavisa.

Hasta las afueras de las instalaciones militares en Guayaquil llegaron personas cercanas a Glas, tales como el exministro de Turismo y extitular de la Secretaría Nacional de Comunicación (Secom), Fernando Alvarado, quien aseguró que la orden de prisión contra el vicepresidente responde a una persecución política. “Vengo a despedir al amigo que ha sido víctima de una persecución política. Eso está claro”.

Al lugar también llegó una decena de simpatizantes de Glas, que rechazaron la actuación judicial. Lo mismo ocurrió afuera de la cárcel en Quito.

A pesar de su situación legal, Glas sigue como vicepresidente porque la ley dispone que ese cargo solo queda vacante por renuncia, luego de tres meses de abandono o por decisión de las tres cuartas partes de los miembros de la Asamblea después de un juicio político, donde el movimiento oficialista Alianza PAIS tiene mayoría con 74 miembros entre el total de 137 legisladores.

En medio de la situación, el presidente de la República Lenín Moreno, en su tradicional enlace de los lunes, convocó a una consulta popular sobre temas constitucionales, económicos, penales, ambientales y para combatir y sancionar la corrupción. Si se cumplen los plazos y requisitos necesarios, esta iniciativa podrá llegar a las urnas a finales de diciembre o inicios de enero.

El vicepresidente dijo en su cuenta de Twitter que acepta la medida de arresto y que no pretende eludir a las autoridades. “Acato bajo protesta este infame atropello en mi contra; aún tengo fe en que la justicia se imponga, ante ella probaré mi inocencia”. Su abogado Eduardo Franco señaló que apelará la decisión del juez.

Glas es el más alto funcionario público bajo investigación judicial en torno al caso Odebrecht, aunque también figuran el excontralor Carlos Pólit, dos ministros y varios altos funcionarios públicos del gobierno del expresidente Rafael Correa.

Justamente el exmandatario reaccionó tras la detención de Glas, sin hacer alusión directa a él, con un mensaje en su cuenta de Twitter: “Un hombre honesto ha perdido su libertad. ¡Que tiemble el mundo!”; que lo acompañó con imágenes del expresidente Eloy Alfaro y una frase: “La hora más oscura es la más próxima a la aurora”.

La situación de Glas ha ido empeorando: a inicios de agosto, Moreno, en el poder desde mayo, lo despojó de sus funciones administrativas debido a sospechas de corrupción.

Por su parte, el presidente de la Asamblea, José Serrano, dijo el sábado sobre Glas que “esto es insostenible, debe dar un paso al costado, por el bien del proceso”. Poco después, el vicepresidente respondió que renunciar a su cargo “sería como aceptar mi culpabilidad, cuando soy inocente. Si algún compañero me pide la renuncia… sabremos quién está atrás de hacerse de la vicepresidencia”.

Uno de los factores que ha permitido descubrir los detalles de la cadena de corrupción es la información facilitada por José Conceição dos Santos, exresponsable de Odebrecht en Ecuador, convertido en delator a cambio de rebajas de penas y otros beneficios en su país.

Glas, el vicepresidente caído en desgracia

El vicepresidente es el político “más investigado” por corrupción en Ecuador y el gran aliado de Correa en su lucha de poder con el presidente Moreno.

Este ingeniero guayaquileño de 48 años fue una de las figuras más poderosas en la década de gobierno socialista de Correa, a cargo desde 2007 de los sectores estratégicos y desde 2013 como vicepresidente.

Pero en los últimos años su imagen empezó a caer en desgracia.

Primero su nombre apareció vinculado al escándalo de los Panama Papers (Papeles de Panamá), que reveló activos financieros de personalidades del mundo en paraísos fiscales.

Luego la oposición lo utilizó como blanco para desprestigiar al “correísmo” al involucrarlo en varios casos de corrupción destapados posteriormente, como el de la estatal Petroecuador o el de los millonarios sobornos de la constructora brasileña Odebrecht, sin cargos formales ni condenas en su contra.

Su imagen quedó tan lastimada que, según analistas, Correa optó por nombrar a Moreno como candidato por el oficialismo en las presidenciales de 2017, y a Glas como binomio.

La salida del todopoderoso líder socialista, que siempre lo defendía y declaraba públicamente su confianza en él, y la llegada de Moreno con ganas de ajustar cuentas con la corrupción en medio de su disputa con el ex mandatario, convirtieron su vida en un calvario.