¿Cómo se presenta Daniel Arroyo?

Soy candidato a diputado nacional por 1Pais. Fui Viceministro de Desarrollo Social de la Argentina y Ministro de Desarrollo Social en la provincia de Buenos Aires. Vengo del ámbito académico, soy profesor universitario y me he especializado en las temáticas de pobreza, de problemas sociales, de trabajo. Esa ha sido como mi área de investigación y de estudio.

¿Por qué desde 1País le proponen a la ciudadanía su candidatura a diputado nacional?

Nosotros en 1Pais planteamos la conformación de una lista en clave a una elección parlamentaria y para ello buscamos perfiles de candidatos que pudieran llevar buenas ideas o trabajar temas particulares en el parlamento. Yo soy uno de ellos.  También en la lista está Felipe Sola que tiene una historia, sobre todo en temas agropecuarios y de seguridad, Mirta Tundis que trabaja el tema de adultos mayores y la tercera edad. Y yo, que trabajo el tema social y económico. Nuestro eje de campaña se basa en tres cuestiones centrales: crear el derecho al primer empleo y que una empresa que tome un joven tenga una deducción impositiva y podamos generar la inducción del millón de jóvenes que no estudian ni trabajan. Otro, generar cambios en la escuela secundaria,  partiendo de la base que está agotado el sistema de la escuela secundaria, que hay que hacer otro modelo de escuela secundaria distinta, más flexible, no de catorce materias, más vinculado al siglo XXI. Y vamos a trabajar con propuestas de ese estilo. Otro tema que a mí me preocupa mucho es la indigencia, el tema de la gente que está en la peor situación, que no le alcanza para la canasta básica alimentaria, y para ello planteamos y vamos a plantear en el Congreso bajar los once productos de la canasta básica, bajar los precios y quitar el IVA a esos productos. Son cuestiones que tienen que ver con el bolsillo de los trabajadores. Además estamos planteando que las tarifas no suban nunca más que las paritarias, establecer un criterio objetivo. Otras cuestiones que vamos a poner en agenda tienen que ver con el empalme de planes sociales y trabajo.  Así planteamos que el que tiene un plan social pueda tomar un trabajo y mantenerse durante un tiempo en el plan. Otra cuestión central para mi y que voy a tratar de darle mucha importancia es la temática de las adicciones. Es evidente que hay un nuevo sujeto en la Argentina y es el que vende droga, que es al que le va mejor y el que tiene más plata en los barrios populares. Planteamos entonces crear una unidad especial, por fuera de la policía, para cortar la venta de droga y poner el 1,5% del presupuesto para crear doscientos centros de adicción. Yo entiendo que me postulo a diputado nacional, que los diputados hacen leyes, proponen temas y entonces nos estamos preparando durante la campaña para hacer propuestas concretas en proyectos  que queremos poner en marcha cuanto antes.

¿Qué proyecto de ley impulsarías de inmediato?

Un proyecto que yo aspiro proponer en diciembre es armar un sistema de crédito no bancario en la Argentina. El 40% de la gente no accede a un crédito bancario y se termina endeudando a tasas muy altas. El 30% del sector informal de la economía trabaja sin maquinas ni herramientas, es decir, es un carpintero al que le falta una sierra circular o un pibe que tiene un taller mecánico le faltan maquinas y herramientas. Armar un sistema de crédito no bancario, como existe en Brasil o en otros países, a tasas muy bajas para maquinas y herramientas. De todos los proyectos que mencione antes, quisiera arrancar por este porque me parece que es el punto clave. Gran parte de la gente que está en situación de pobreza trabaja haciendo changas, tiene trabajo informal, con maquinas y herramientas podría dar un salto que hoy no lo está dando.

¿Y eso sería una modificación de la Ley de Microcréditos o una ley nueva?

Esencialmente es una ley nueva porque la Ley de Microcréditos genera un fondo muy pequeño, cerca de cien millones de pesos. A la Argentina no le han faltado leyes, le han faltado políticas públicas. Hay muchas pequeñas experiencias: programas para jóvenes que llegan a un sector nada más, hay sistema de crédito no bancario pero al que accede muy poquita población, hay programas de construcción de vivienda pero siguen siendo escasos. Para mí la política pública tiene que ser a escala, es decir, algo impacta en un país que tiene tantos problemas si es en escala. Entonces cada uno de los proyectos que planteamos no lo vemos como una experiencia piloto o algo sin presupuesto que después termina haciéndolo un área del gobierno como puede, sino como algo con presupuesto y en escala. En ese sentido creo que hay que armar algo como la Caixa brasilera que tiene un sistema de crédito no bancario muy masivo.

¿Y eso sería algo que se complementa en algún momento con la banca pública o privada? ¿O seria como un banco de herramientas?

Sí y no. Los bancos públicos y privados han ido mirando más al sector no bancarizado, al sector informal de la economía. El propio Banco Central ha tenido normativas más favorables para dar crédito al que no es sujeto del crédito bancario. El problema central es que en la Argentina sólo una parte de la población trabaja con recibo de sueldo y tiene algo para mostrarle al banco y el resto no. Mi impresión es que para hacer algo masivo, rápido y en serio, hay que hacerlo fuera de la estructura bancaria y hay que armar sistemas de crédito a través de distintas instancias, instituciones y organizaciones sociales, para hacerlo muy masivo. En un momento eso tiene que empalmar con el sistema bancario, pero generar como un piso más abajo del sistema bancario para hacer sujeto de crédito masivo al que no lo es hoy me parece que llevaría mucho tiempo, sería muy complejo y no está en la cultura financiera en general. Los bancos están haciendo esfuerzos, pero acá, como hay que hacer una cosa muy en escala, yo armaría un sistema por fuera y después iría empalmando una cosa con otra y me parece que podría ser una buena experiencia.

¿Teniendo en cuenta su experiencia en el área social, en gestión y como especialista, como ve el desarrollo de la cuestión social en los últimos años, lo que ha sucedido desde la llegada del gobierno de Macri y Vidal, particularmente en la provincia de Buenos Aires?

La política social evolucionó de esta manera en la Argentina: Alfonsín puso en marcha el primer plan social en la Argentina que fue el PAN, Plan Alimentario Nacional, que armaba caja de alimentos y las entregaba para asistir a la población pobre, llegando a 500.000 personas. Menem hizo una política muy de ajuste, de privatización, pero amplió los planes sociales, llego a más gente. De La Rúa solo estuvo dos años. Trabajó con la idea de tercierizar, de buscar a Cáritas, a las organizaciones sociales para hacerlo y amplió, cubrió más gente de la que cubría Menem. Duhalde en el medio de la crisis pone el plan “Jefe y jefa de hogar” y llega a dos millones doscientas mil personas. Néstor Kirchner extiende el trabajo con el tema de crédito, de la articulación entre lo económico y lo productivo, amplía la cobertura. Cristina Kirchner pone la Asignación Universal por Hijo y termina su gobierno con ocho millones de personas recibiendo dinero todos los meses a través de planes sociales. El actual gobierno extiende los planes sociales a los monotributistas, la Asignación Universal por Hijo y después de mucha tensión se pone en marcha la Ley de Emergencia Social que cubre más gente con un complemento de salario. Lo único que ha tenido continuidad desde la vuelta de la democracia hasta acá es que todo gobierno que vino amplió la cantidad de gente bajo planes sociales. Gobiernos de derecha, de izquierda, cada uno evaluará si son mejores o peores, lo único objetivo es eso. Si nosotros con toda la gente que recibe dinero todos los meses así y todo tenemos 28% de pobreza, 43% de pobreza en los niños, 20% de desocupación en los jóvenes, hay que revisar el esquema. Yo creo que la política social está agotada en la Argentina. Agotada no quiere decir que hay que sacar lo que está. Lo que está, son nueve millones de personas que reciben dinero, hay que generar una línea de base, pero que hay que dar vuelta la escuela secundaria, tiene que haber un empalme entre planes sociales y trabajo, hay que definir que cadenas productivas son estratégicas. Para mí, visto desde lo social son la construcción, el textil, el comercio, el metal mecánico y el turismo. Son sectores que dinamizan la productividad económica y permiten el arranque. Por ejemplo, en la construcción, además de dinamizar la actividad económica, hay un pibe que arranca de albañil, lo mismo en la industria textil, en el turismo. Entonces, es combinar asistencia, que son los nueve millones de personas que reciben planes más cambio en la escuela secundaria, más un gran plan de obra pública, más el sistema de crédito no bancario para permitir que mucha gente que tiene planes sociales pueda trabajar con maquinas y herramientas y avanzar, más el derecho al primer empleo que le permita a un joven tomar un primer empleo y que la empresa tenga un deducción impositiva, más promover determinadas cadenas productivas más, para mí, cortar la venta de droga en los barrios que es la alternativa económica que hay en los barrios. Todo es junto conformaría como un nuevo diseño de políticas sociales. Me parece que hay que hacer otra cosa, que con lo que se está haciendo, lo que han hecho todos, que es aumentar la cantidad de planes sociales, tenemos lo que tenemos, once millones de personas afuera de todo.

¿Cuál sería la gran diferencia con la propuesta del proyecto de ley del poder ejecutivo sobre primer empleo joven que se encuentra en estudio en diputados?

Todos coincidimos, y el proyecto del gobierno también, que hay que darle un incentivo fiscal a las empresas para que tomen jóvenes. El segundo punto es que lo que tenemos que armar es un mecanismo en donde eso le permita la entrada de jóvenes, pero que nos sea flexibilidad laboral. En el proyecto que yo plantearía, el joven entra a partir de un convenio de trabajo como corresponde, cobra lo que le corresponde y el Estado compensa a la empresa, pero desde el lado del joven es un trabajo bueno, ahí hay una diferencia importante. La otra diferencia importante es el tema de los tiempos de trabajo. Nosotros tenemos que encontrar un sistema que permita la ley del aprendiz, que permita que efectivamente alguien vaya aprendiendo. Pero no repetir historias como la década del noventa donde eran contratos por presencia. Para evitar todo eso hay que armar un sistema de seguimiento muy claro que no lo tiene contemplado el proyecto de ley del ejecutivo.

El sector empresario acompaña fuertemente las políticas que implementa el gobierno ¿Cómo se convence a las empresas de que este proyecto de empleo joven sea más aceptado que la lógica de la flexibilización que está en el proyecto oficial?

A mí me parece que hay que ver sistémicamente. La Argentina no puede ser competitiva en base a salarios bajos. No lo puede ser porque hay una historia de conflictividad social, organización, estructura y porque esencialmente no va a fortalecer el mercado interno. Con lo cual hay que incentivar a que se consiga un primer empleo, hay que achicar impuestos, pero no tenemos que bajar el salario del trabajador. No sólo por una cuestión de derechos, sino hasta por racionalidad económica. Un planteo que para mí tiene características similares: se puede discutir el tema previsional y de hecho el gobierno lo va a plantear. Va a plantear subir la edad jubilatoria de 60 a 65 años de las mujeres y de 65 a 67 años la de los hombres. No sólo eso tiene un problema de defensa de derechos, de cuidado de muchos que han trabajado, sino que hay un problema práctico: hoy ya hay 20% de desocupación en los jóvenes, si estiramos la edad de trabajo no van a entrar nunca los jóvenes al trabajo en la Argentina de modo tal que ahí me parece el punto de equilibrio. Fomentar la  inclusión de los jóvenes va a retroalimentar y hacer funcionar el sistema. No es que yo crea en una economía cerrada, pero Argentina tiene que definir tres cosas: en que somos competitivos, por ejemplo soja, minería, sector financiero, bueno, eso nos tiene que permitir ingresar divisas. Segundo, que tenemos que cuidar. Un ejemplo claro para mi es la industria textil. Tiene infinidad de problemas, es evidente que alguien en China o India hace una prenda más barata que acá. Ahora, ahí trabajan mujeres y jóvenes y ahí hay 20% de desocupación. Entonces la industria textil es socialmente relevante. Y tercero, ¿qué trabajo tenemos que inventar?, ¿De qué va a trabajar un pibe sin secundaria completa? Ahí yo creo que habría que hacer una pública de pico y pala: hay que hacer vereda, cordón cuneta, buenas viviendas. En ese sentido mi opinión es que nuestro problema es nuestra solución. El trabajo va a cambiar mucho en los próximos tiempos. La tecnología va a reemplazar en todas las escalas el mundo del trabajo. Con lo cual nuestro problema es nuestra oportunidad, nos falta cordón cuneta, núcleos húmedos, viviendas. Nos falta lo que nunca hicimos y eso nos da chance de tener trabajo, mano de obra intensa e importante. El cambio tecnológico es un cambio al que tenemos que adaptarnos y tenemos que prever que trabajo vamos a tener. Y no solo un cambio arriba, en la robótica y en el cambio del modelo de producción. Estuve la semana pasada con un muchacho que había accedido a un microcrédito, consiguió un horno y los instrumentos básicos y se puso a hacer pizzas por delivery. Después vio que la gente al mediodía pasaba por ahí y empezó a hacer sándwich y papas fritas. ¿Qué hizo? Se compró una máquina para pelar papas y se quitó un trabajador. O sea el proceso que viene tiene que revisar el mundo del trabajo no solo allá arriba, ya que el pibe que está haciendo sándwiches y pizzas la tecnología le está reemplazando al que iba a pelar papas, esencialmente. Con lo cual en este rediseño en que somos competitivos, que vamos a cuidar y que tenemos que crear de trabajo tiene que ser una política de Estado. Yo al gobierno no lo veo en eso, lo veo más en creyendo en el mercado, lo veo entendiendo en que somos competitivos, lo veo creyendo que vamos a ser competitivos con salarios bajos y ahí me parece que hay un error de diagnóstico, una mirada equivocada.

Teniendo en cuenta que lo que se está jugando es el presente y el futuro ¿es posible pensar que se pueda avanzar en considerar a la cuestión social como una política de estado? ¿Lo ve viable?

Lo veo inevitable. No solo lo veo viable, sino que va a suceder. Yo arrancaría por tres consensos básicos, elementales. Primero todos los chicos tienen que terminar la escuela secundaria y hacer una escuela secundaria de calidad. Hay que hacerlo. No va a haber posibilidad de futuro en la Argentina si todos los pibes están fuera de la escuela secundaria. No va a haber chance si la escuela secundaria no genera los conocimientos básicos para un pibe para abrirle la cabeza, para buscar trabajo. Uno: cambiemos la escuela secundaria, hagamos una escuela secundaria distinta, hagámosla con vínculos con el trabajo, generemos una red de 20.000 tutores para ir a buscar a los chicos a donde están y que se vinculen con el trabajo y hagámoslo los próximos diez años, gobierne quien gobierne. Segundo, hay que cortar la venta de droga en los barrios. Claramente el tema de  la venta de drogas altera. Hay un nuevo sujeto social. En los barrios hay una maestra, un gasista que vende droga, que es el que le va mejor, el que tiene billetes, con lo cual termina dando créditos, dando asistencia. Bueno, segundo consenso, cortemos la venta de droga, creemos una fuerza por fuera de la policía para cortar la venta de droga y generemos 200 centros de adicción. ¿Quién podría oponerse a eso? No importa si el gobierno es de derecha o izquierda, hay que hacerlo por los próximos diez años. Creemos un equipo, que lo trabaje, con gente preparada, interdisciplinario y que los próximos diez años se dediquen a eso y lo hagan traspasando la barrera de lo electoral y del gobierno. Tercero  hay un sobre endeudamiento en la Argentina porque el que puede patea cuotas y va para adelante tiene una tasa alta, porque el que va a financiarse a la esquina tiene una tasa mucho más alta porque no es sujeto de crédito, porque el que va al prestamista del barrio vive endeudado. Hagamos un sistema de crédito no bancario a tasas muy bajas para máquinas y herramientas para rescatar a las familias. Bueno, esas tres cosas son política de Estado. Yo creo que inexorablemente va a suceder en la Argentina. Creo mucho en la naturaleza de las cosas, que hay cosas que suceden porque la sociedad está tres pasos delante de la política en la Argentina y le va marcando el rumbo. Con lo cual lo que hay que hacer es acelerar estos procesos. Si hay un consenso básico para tener otra escuela secundaria, si hay un consenso básico para cortar la venta de droga y si hay un consenso básico para tener un sistema de créditos para producir y no para complicar la vida y sobre endeudar a las familias, por lo menos vamos a poner un piso a la crisis.

En términos políticos, va a ingresar a una Cámara de Diputados con alta fragmentación, con un oficialísimo que va a mejorar su posición relativa pero sin llegar a las mayorías absolutas, lo cual significa que hay espacio para la negociación política. ¿Cómo ve el escenario próximo legislativo desde su lugar de oposición?

Me parece que la experiencia en Argentina y en América Latina es que cuando alguien tiene mucho poder hace macanas. Yo creo verdaderamente que quien concentra mucho poder termina perdiendo noción de realidad, no sólo en Argentina sino en América Latina y no sólo en América Latina también. De modo tal que a mi parece que es bueno la diversidad, que haya estructuras distintas, espacios políticos diferentes. Tengo la impresión de que los diputados son gente más preparada cada vez. Si uno ve los diputados de la década del ochenta  eran políticos de raza, de fuerte oratoria pero no eran gente que se pudiera poner a discutir una política social, económica, el déficit fiscal, el presupuesto. En los últimos años, objetivamente, la gente que participa de la política ha estudiado más, se ha preparado. Creo que viene una camada donde hay mucha gente interesante con perfiles, con miradas propias y diferentes. Veo que en cada partido político hay especialistas sólidos, en general y que la verdad es que no difieren tanto, hay matices, pero no es que uno cree que el sol sale por un lado y otro por el otro. Creo que tendremos una cámara de diputados interesante. Me parece que es ineludible discutir temas fuertes en Argentina, parece que el gobierno está dispuesto a hacerlo y eso es bueno. Tenemos que lograr promover mejores leyes, intercambiar, escuchar, interactuar con tres premisas básicas: uno, la Argentina funciona con plata en el bolsillo de los trabajadores, o sea que hay que fortalecer a los trabajadores y la clase media. Segundo hay que encarar acciones masivas. Y tercero me parece que hay que levantar la cabeza. Hay un cambio profundo, el mundo del trabajo va a cambiar mucho. Tenemos que construir el mundo del trabajo que viene, interpretar que viene, qué esquema va a tener Argentina. Yo voy con muchas ganas al Congreso para poder discutir eso, plantear propuestas e ideas y me parece que de todos los partidos va gente interesante. Tengo la impresión de que vienen buenos años para el parlamento. A mí no me parece mal el sistema presidencialista, pero si a ese régimen presidencialista alguien le pone un parlamento interesante, activo y proactivo, no que espere a ver que manda el presidente de turno, sino que va generando, que va moviendo, que va planteando propuestas, me parece que es un esquema mejor. Es bueno que nadie tenga que tener una mayoría consolidada porque termina haciendo macanas, siempre.