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Bolivia en el marco de un Golpe «cívico, político y policial»: Que dijeron en Argentina

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Bolivia en el marco de un Golpe «cívico, político y policial»: Que dijeron en Argentina

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«Se consumó el golpe de Estado en Bolivia», anunció Evo Morales en conferencia de prensa. Y agregó: “Renuncio a mi cargo de presidente para que (Carlos) Mesa y (Luis Fernando) Camacho no sigan persiguiendo a dirigentes sociales”. También presentó su renuncia el vicepresidente Álvaro García Linera, quien lo acompañó en el momento del anuncio.

Morales recalcó que “queremos preservar la vida de los bolivianos«, y avisó: «La lucha sigue, somos pueblo«. También denunció que “la comisión de la auditoria de la OEA ha tomado una decisión política al exigir nuevos comicios”. Y concluyó: «Algunos técnicos de la OEA están al servicio de grupos de poder«.

El presidente Mauricio Macri se refirió por primera vez a la crisis que atraviesa Bolivia antes de ingresar a la reunión de Gabinete que se realiza en Casa Rosada. Ante una consulta del periodista Marcelo De Leo (radio La Red), el jefe de Estado contestó: “Todos estamos preocupados por Bolivia”.

Macri y Faurie se mantuvieron en silencio hasta hoy. El único funcionario del área que habló en público fue el embajador argentino en La Paz, Normando Álvarez García, quien aseguró que para el Poder Ejecutivo no hubo un golpe de Estado en el Altiplano.

Mientras tanto, continúa la incertidumbre. Es que luego de la renuncia de Morales y de los funcionarios que formaban parte de la línea de sucesión, el país quedó virtualmente acéfalo. La vicepresidenta segunda del senado boliviano, Jeanine Áñez, aseguró públicamente que estaría dispuesta a asumir la conducción del Poder Ejecutivo para terminar con el vandalismo y encaminar el proceso hacia las nuevas elecciones.

El canciller Jorge Faurie puntualizó que «las Fuerzas Armadas (bolivianas) se declararon prescindentes, dijeron a la clase política que busquen una salida y esto es lo que ha ocurrido«. Lo que puede leerse como una tácita expresión de satisfacción ante los sucesos ocurridos en la Nación hermana.

Quien sí expresó una enérgica condena fue el Partido Justicialista, a través de una declaración firmada por su presidente, José Luis Gioja: “Repudiamos el golpe de Estado llevado a cabo en la hermana República Plurinacional de Bolivia. La forzada renuncia del presidente Evo Morales y del vicepresidente Álvaro García Linera es la consecuencia de un golpe cívico, político y policial que de manera abierta intentó descalificar el triunfo electoral. Ya desde antes de las elecciones, esos sectores, habían anunciado que desconocerían cualquier resultado electoral que favoreciera al presidente Evo Morales”.

También lo hizo el presidente electo Alberto Fernández, a través de una serie de tweets: “Defenderemos firmemente la democracia en toda América Latina. Después de este quiebre institucional, Bolivia debe volver cuanto antes al sendero de la democracia a través del voto popular y sin proscripciones”, escribió.

El quiebre institucional en Bolivia es inaceptable. El pueblo boliviano debe escoger cuanto antes, en elecciones libres e informadas, a su próximo gobierno”, agregó Alberto Fernández.

Nosotros, defensores de la institucionalidad democrática, repudiamos la violencia desatada que impidió a Evo Morales concluir su mandato presidencial y alteró el curso del proceso electoral”, añadió el Presidente electo.

Y el líder del Frente de Todos finalizó: “El compromiso de la Argentina con la institucionalidad y contra cualquier forma de golpe de Estado en el continente debe ser total. Espero que las actuales autoridades actúen bajo ese mismo principio preservando la integridad física de quienes puedan resultar perseguidos por el golpismo y colaboren hasta el 10 de diciembre con la recuperación de la democracia en Bolivia”.

Los niveles de violencia y amenazas recibidos por funcionarios del gobierno de Morales y por referentes del MAS llegaron a niveles de ataques personales e incendios de sus viviendas, que forzaron sus renuncias, ante el retiro de la protección policial, incluso al propio Presidente.

Por ahora, la salida a la crisis boliviana está en un entredicho. Un nuevo golpe enluta a América Latina. Esperemos que no se continúe con un baño de sangre, tal como alertan desde el vecino país.

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