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Ricardo Gil Lavedra y Martín Bohmer disertaron sobre «Reformas en la Justicia, cómo se enseña y qué hay que transformar»

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Ricardo Gil Lavedra y Martín Bohmer disertaron sobre «Reformas en la Justicia, cómo se enseña y qué hay que transformar»

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Después de las palabras de Oscar Salvadores, quien presentó a los oradores, comienza la exposición de Ricardo Gil Lavedra.

¿Que reformas se han hecho en la Justicia y cuáles son las pendientes de acá al futuro? se preguntó Gil Lavedra.

«En la agenda pública se discute una cuestión muy clara, que es la relación de la justicia con el poder político y ahí hay una sensación muy acentuada de que los jueces no actúan con independencia ni imparcialidad, sino que hay una muy fuerte influencia del poder político de turno, y de que se investiga al Gobierno saliente y no al actual. Y se da también de la misma manera una idea de lejanía con la sociedad como confirma una encuesta de Poliarquía que muestra que el 77% de la sociedad no confía en la Justicia«.

Continuó diciendo que «La Justicia no termina en Comodoro Py, pero los problemas se reducen a 4 o 5 cuestiones muy particulares. Una de ella es que el poder se concentra en muy pocas personas, segundo, un sistema de enjuiciamiento inadecuado, lo que da lugar a que los procesos puedan demorar enorme cantidad de tiempo. También está la cuestión de la incidencia política, que por cierto existe y siempre ha existido. Hay una influencia desde los años ´90 de los servicios de inteligencia en Tribunales, lo que tergiversa el funcionamiento. Así como también existe la corrupción. ¿Cómo se contrarresta? Con un Gobierno que tenga una muy firme voluntad política de no operar en los Tribunales, y segundo desconcentrando funciones. El transparentamiento sería de gran importancia, pero la Justicia es muy fuerte en su opacidad, por ejemplo, las encuestas en el ámbito de la Justicia llevan más de 5 años de atraso. Todo eso podría ayudar a conseguir una salida a esta situación. Pero por cierto, acá hay un problema político mayúsculo, que es que cada Gobierno hasta el actual han buscado la manera de hacerse amigos de los jueces por un lado o por el otro. También tiene una enorme presión sobre los jueces, el manejo que hacen de la información los medios de comunicación. De cualquier manera, por primera vez hay un programa de reformas estructurales, paulatinas y progresivas. Es muy difícil introducir cambios en la Justicia porque hay una resistencia muy marcada de los operadores dentro del sistema pero ha sido relevante el establecer mecanismos que facilitaran la discusión y la participación de todos los involucrados para avanzar. En los últimos 30 años este avance ha sido el más importante que se ha realizado en ese sentido. Pero queda por supuesto por resolver la discusión de la relación entre la Justicia y la política. Esto hay que hacerlo por supuesto con voluntad política y viendo de qué manera podemos estructurar determinados Tribunales, tratar de no concentrar demasiado el poder en ellos y como estructurarlos«. 

Y agregó: «El Concejo de la Magistratura también es una deuda pendiente ya que se creó con la intención de hacer más transparentes los nombramientos y hoy las distintas fuerzas políticas terminan peleándose por quien nombra a quien.  Ahí hay un tema difícil y que hay que abordar«.

Martin Bohmer, a su turno, comienza con su alocución. Cree que los últimos cuatro años «se ha modernizado todo el ámbito de la Justicia«, pero reconoce que el cambio comenzó a partir de la vuelta de la democracia en 1983, ya que hasta ese momento,. en plena dictadura, los Tribunales hacían de cuenta que nada había pasado.

Y agregó que «No por nada la enseñanza de las prácticas era de memoria y con la democracia las cosas cambian ya que la Constitución se volvió norma operativa, de repente tener un derecho constitucional empezó a tener valor. Se discutió el divorcio, la conscripción obligatoria, cuando algo así nunca antes había pasado. Y de un tiempo a esta parte, decidimos que los jueces de la Argentina tienen que estar en el día a día presentes en el Juzgado decidiendo causas hora tras hora. Todo esto requiere una ética profesional de buena fe, de lealtad, que de otra manera no puede funcionar. Lo que sucedió es que por distintos motivos he tenido muy buena relación con decanos de facultades de derecho y acordamos un camino de reformas posibles. ¿Porque las facultades querían conversar sobre esto? Para decirlo brutalmente, salvo honrosas excepciones,  las facultades se manejan con acuerdos tácitos entre estudiantes que quieren hacer lo más fácil posible la facultad y profesores que en realidad son abogados y jueces que quieren hacer lo mas fácil posible la facultad. Esto se ve en las elecciones de los claustros, ya que no hay ningún interés en modificar nada porque digamos, están todos muy ocupados en sus cuestiones para tener que cambiar los que hay que hacer. ¿Y porque sucedió ahora entonces? Por algún motivo, al fin de mandato de Cristina Fernandez, la Presidenta envió el decreto de acreditación de las Universidades ante la CONEAU y Macri lo firmó. A partir de esto las universidades se han tenido que comprometer a dedicar el 30 % de las obras de la facultad en prácticas profesionales. Este 30 % no existía. Y a partir de los diálogos con los Decanos se llegó a un acuerdo sobre qué cosas deberían enseñarse que no se enseñan. Se acordó enseñar a leer, escribir, hablar, negociar, mediar, entrevistar, persuadir, sentenciar, litigar y hacer todo esto éticamente. Nada de esto se enseña en la Facultad de Derecho. ¿Y que se enseña entonces? Solo la letra del código y la doctrina. Si la CONEAU  les exigió los cambios, es así que empezó a modificarse la situación. En los últimos dos años se hizo formación de formadores y eso generó una gran revolución ya que hay 420 cursos de destrezas nuevas. Dado que no había más que enseñanza de códigos, eso fue un cambio enorme en la situación. Se armó una red de revistas jurídicas, ya que hoy no tenemos ni una publicación científica importante en América Latina, cuando hasta a los años 60 y 70 exportábamos doctrina jurídica.  Romper todo esto es muy difícil, ya que hay muchos conflictos de intereses a tocar, hace falta muchísima voluntad política, y en nuestro caso el apoyo del ministro fue total y quiero aclarar que nunca nos pusieron ningún obstáculo«.

Y a modo de conclusión declaró que «Puede haber muchas transformaciones en Comodoro Py, pero lo importante del derecho no pasa por ahí, sino por esas cuestiones mas menudas, sutiles y lo que queda es un plan que tiene que llevar una generación , que e cambiar la estructura jurídica Argentina«.

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