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#15M Jóvenes por el cambio climático – No hay Planeta «B»

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#15M Jóvenes por el cambio climático – No hay Planeta «B»

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por Fabián Ruocco (Director Ejecutivo CEDyAT)

Hace un mes exactamente estudiantes de todo el Reino Unido se declararon en huelga para demostrar públicamente que ya no serán expulsados ​​del diálogo que rodea la amenaza ambiental crítica para esta generación. Hoy vuelven a hacerse ver en solidaridad con los jóvenes de 80 países. Se han autoconvocado una vez más a tomar la seguridad de futuros en propias manos. Expresan que «No deberíamos tener que ser los líderes en la acción para prevenir la degradación ecológica y, sin embargo, no nos queda otra opción».

Los jóvenes son los que no tienen complicidad con el pasado. El cambio climático genera temores, preocupaciones e incertidumbres. En ese escenario nuevamente son los jóvenes los que se ponen de pie, se autoconvocan y se organizan demostrando que su fuerza interior, a menudo llamada resistencia o resiliencia, es la capacidad tienen para enfrentar las situaciones estresantes que presenta la vida y desde adentro les surge esa energía para sobreponerse a ellas. El desarrollo de la fuerza interior comienza con acciones simples o pensamientos que practican ante dificultades que surgen inesperadamente en el camino de la vida, como pensar qué hacer a continuación y aprender a intrumentar algún tipo de acción. Los jóvenes ponen sus ideas en acción. 

Una nueva conciencia histórica deviene en el mundo y transmuta la visión que les ha dado el informe Mundial de Medio Ambiente  cuando fue presentado ante la Asamblea de Medio Ambiente de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y advirtió que «si no se aumentan drásticamente las protecciones ambientales se producirán millones de muertes prematuras a mediados de siglo en ciudades y regiones de Asia, Oriente Medio y África». 

Estos jóvenes hablan ya de «emergencia climática» y piden medidas inmediatas y efectivas antes de la fecha límite de no retorno: 2030. El lema principal es que «no hay planeta B«. «Nos jugamos mucho, nos jugamos nuestro futuro«. En el texto de su carta al mundo se lee también la intención de que: «si los políticos no hacen nada, haremos que nos escuchen«. No necesitan programas que marquen un término, sino ideales que señalen el camino. La meta importa menos que el rumbo. 

Por esa razón, el CEDyAT apoya incondicionalmente a la voz de esta generación se alza y crea diversos movimientos para que este 15 de marzo se realice una huelga, a nivel mundial, en protesta por la falta de acción gubernamental en la crisis climática. Los convocantes consideran que la acción inmediata y directa es la única forma de lograr un progreso significativo contra la problemática ecológica en la que todos vivimos.

Cuando el ejercicio del poder político apunta únicamente a proteger los intereses de ciertos individuos privilegiados, el futuro está en peligro y los jóvenes se sienten agobiados por la desconfianza, porque se ven condenados a quedar al margen de la sociedad, sin la posibilidad de participar en un proyecto para el futuro. Pero es en esos momentos cuando la fuerza interior de las jóvenes generaciones los impulsa a enfrentar problemas. Los jóvenes por el cambio climático son resistentes y construyeron una propuesta de visibilidad que hizo eco en ochenta países. Argentina es uno de ellos. Los cambios en el clima intensifican las sequías, las inundaciones y las olas de calor que, a su vez, incrementan la propagación de algunos de los peores enemigos de la supervivencia infantil como la desnutrición, la malaria o la diarrea.

La figura de Greta Thunberg impactó sobre el mundo cuando se levantó, con sus dos trenzas colgando de su cabeza, en la Conferencia Internacional del Cambio Climático ante los representantes de todas las naciones dándonos su visión de la tragedia del calentamiento global. Ya es la representante de todos los jóvenes del mundo y un ejemplo a seguir. Con solo 16 años, no teme incomodar y aleccionar a los adultos con sus discursos, algo que dejó muy en claro durante su intervención en la COP24 en Katowice (Polonia): “Ustedes solo hablan de crecimiento verde [crecimiento económico sostenible] porque tienen demasiado miedo de ser impopulares. Solo hablan de seguir adelante con las mismas malas ideas que nos metieron en este lío, incluso cuando lo único sensato que pueden hacer es poner el freno de emergencia. No son lo suficientemente maduros como para contar las cosas como son. Incluso esa carga la dejan para sus hijos. Pero a mí no me importa ser popular. Me preocupo por la justicia climática y por el planeta. “

Esta joven nos ha demostrado que los jóvenes tienen más probabilidades de convertirse en adultos felices y sanos, aun frente a situaciones de pobreza, contaminación o tragedias familiares. Tienen mayor capacidad de resistir la presión de sus compañeros y amigos de modo que pueden evitar consumir drogas, beber alcohol y fumar. Tienen mayor capacidad de resistir mensajes en los medios que les dicen que deben ser o verse de cierta manera. Tienen confianza en sí mismos cuando conocen a personas nuevas. Les gusta ayudar a los demás. Son afectuosos y entrañables. Son optimistas sobre la vida.  

La energía de estos jóvenes no es fuerza bruta: es pensamiento convertido en fuerza inteligente. Ahí está el secreto de su visibilidad. Una vez más nos demuestran que no basta en la vida pensar un ideal: hay que aplicar todo el esfuerzo a su realización.

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