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Acuchillan al candidato de la derecha brasilera, Jair Bolsonaro

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Acuchillan al candidato de la derecha brasilera, Jair Bolsonaro

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Imágenes captadas con celulares que se propagaron rápidamente por las redes sociales mostraron cómo el candidato de la ultraderecha, Jair Bolsonaro, que era llevado en andas por sus seguidores, cae tras recibir lo que parece ser un fuerte golpe en el abdomen, antes de ser evacuado por los propios militantes.
El presunto autor del ataque fue detenido rápidamente, dijo a la AFP la teniente Sandra Jabour, de la Policía Militar (PM) de Minas.
Según explicó Luis Boundens, presidente de la Federación de Agentes de la Policía Federal (PF), los agentes de inteligencia investigan las “motivaciones” del presunto agresor y si tiene “problemas psicológicos”.
El sospechoso, identificado como Adélio Bispo de Oliveira, fue militante del partido de izquierda PSOL de 2007 a 2014, confirmó a la AFP el Tribunal Superior Electoral (TSE). Al ser detenido, dijo que estaba “cumpliendo una misión divina, una misión de Dios“, señaló Boundens.
El presidente Michel Temer se reunió en Brasilia con el ministro de Seguridad, Raúl Jungmann, y le “pidió un refuerzo de la Policía Federal a la seguridad de los candidatos y una investigación rigurosa de los hechos”, informó a la AFP la Secretaría de Comunicación de la Presidencia.
.El atentado fue repudiado por el presidente Michel Temer y por los demás candidatos. “Es intolerable que en un Estado democrático de derecho no haya la posibilidad de una campaña tranquila“, dijo Temer.
Repudio totalmente cualquier acto de violencia y deseo un pronto restablecimiento a Jair Bolsonaro“, escribió en Twitter Fernando Haddad, compañero de fórmula del encarcelado expresidente de izquierda Luiz Inácio Lula da Silva, que podría reemplazarlo al frente de la fórmula.
El centroizquierdista Ciro Gomes anunció que canceló todas sus actividades del día debido al atentado y le deseó a Bolsonaro “que se recupera, para superar este momento y volver rápidamente al debate nacional”.
El centroderechista Geraldo Alckmin exhortó a deponer las actitudes de “odio” y urgió a una “investigación rápida y un castigo ejemplar“.

Jair Bolsonaro será internado en el hospital Albert Einstein, de la capital económica del país, precisó el personal médico de la Santa Casa de Juiz de Fora, la ciudad donde el diputado fue apuñalado la víspera durante un mitin de campaña.

Bolsonaro, de 63 años, “pasó una noche estable (…) y salió tranquilo de aquí”, refirió la médica Eunice Dantas, indicando que el paciente deberá permanecer internado “de siete a diez días”.
El candidato, excapitán del Ejército, había llegado al lugar con un cuadro vital comprometido: hemorragia interna, tres perforaciones en el intestino delgado, una lesión grave en el intestino grueso y otra en una vena del abdomen.
El presunto autor, detenido rápidamente, fue identificado como Adélio Bispo de Oliveira, un exmilitante del partido de izquierda PSOL, que explicó a la policía haber actuado en cumplimiento de “una misión divina, una misión de Dios”.
El atentado sacudió la campaña y movilizó a fondo a los seguidores de Bolsonaro.
El propio exmilitar, en un impresionante video filmado y difundido por un senador aliado inmediatamente después de la operación, agradeció a Dios y a los médicos y lamentó no poder asistir al desfile militar que este viernes se llevará a cabo en Rio de Janeiro por el Día de la Independencia.
“Pero estaremos con el corazón y la mente, teniendo siempre a Brasil encima de todos y a Dios encima de todo“, afirmó, usando la consigna de su campaña electoral.
Uno de sus hijos, Flávio Bolsonaro, fue ovacionado a su salida del hospital de Juiz de Fora por las fuerzas de seguridad que se aprestaban a iniciar el desfile del Día de la Independencia en la principal avenida de esa ciudad.
“Los médicos dijeron que en 5 o 10 minutos más no hubiera sobrevivido. Pero para tristeza de muchos, [Jair Bolsonaro] está fuerte y pronto estará de vuelta”, declaró.
Bolsonaro se lanzó a la campaña de las elecciones más polarizadas e inciertas de la historia reciente de Brasil como candidato del pequeño Partido Social Liberal (PSL).
Su acercamiento con grupos conservadores evangélicos y su retórica de mano dura contra la criminalidad y de liberalización del porte de armas reforzó su núcleo de incondicionales en un país con más de 60.000 asesinatos por año.
Y sus críticas contra la corrupción encontraron fuerte eco en millones de brasileños pasmados por la amplitud de la corrupción revelada por la Operación Lava Jato, que afectó a todos los partidos que dominaron la vida política desde el fin del régimen militar (1964-85).
Bolsonaro, tradicionalmente identificado con posiciones nacionalistas, se recicló además en los últimos meses en el ultraliberalismo, bajo la asesoría del economista Paulo Guedes, un “Chicago Boy”.
Su figura y la del expresidente de izquierda Luiz Inácio Lula da Silva polarizaban la campaña. Pero Lula, actualmente encarcelado por corrupción, fue excluido el 31 de agosto de la contienda por la justicia electoral.
Hasta ese momento, Bolsonaro estaba segundo en los sondeos, pero con la mitad de la intención de votos del exlíder sindical.
Ahora quedó primero, con 22%, 10 puntos por encima que sus más inmediatos seguidores, el centro-izquierdista Ciro Gomes y la ecologista Marina Silva, que lo derrotarían sin embargo en una segunda vuelta, según una encuesta Ibope divulgada el miércoles.
Pero este atentado puede redistribuir las cartas.
Bolsonaro tendrá por ejemplo una presencia mediática que compensará ampliamente los pocos segundos de propaganda televisiva gratuita que le confiere el actual sistema de atribución.
Sus adversarios ya retiraron los anuncios que lo atacaban directamente por sus tradicionales declaraciones racistas, misóginas u homófobas.

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